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La ciudad recuperaba la tranquilidad

Anoche Cipolletti se encontraba en calma luego de la violenta jornada del viernes y de nuevos intentos de saqueos ayer al mediodía. Hubo un gran despliegue policial que contó con efectivos de localidades vecinas.

Pasadas las 12 se concretaron varios enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y grupos de delincuentes en el barrio de las 1.224 Viviendas.

Luego de una intensa jornada signada por la violencia y reiterados actos vandálicos organizados ocurridos el viernes por la noche, ayer volvió la calma a la ciudad. Aunque no fue una jornada fácil, ya que la tensión y los rumores de saqueos permanecieron todo el tiempo en el ambiente.
Por la mañana ya todo parecía transitar por sus habituales rieles. Así lo manifestaba el intendente Abel Baratti en su programa radial matutino, y también lo afirmaba Oscar Edorna, titular del área de Prevención del delito.
Sin embargo, la tensión volvió cerca del mediodía cuando alrededor de 150 personas cortaron el tránsito vehicular en la calle Esquiú, a la altura de Primeros Pobladores. Allí amenazaban con saquear el mismo supermercado Bomba en donde se había iniciado la faena delictiva del viernes por la noche.
Minutos después se desplegó un gran operativo preventivo a cargo de la Policía rionegrina, integrado por varios efectivos arribados de localidades vecinas.
La situación no tuvo los ribetes del viernes, aunque se concretaron varios enfrentamientos entre algunos grupos de delincuentes y las fuerzas de seguridad, fundamentalmente en el barrio de las 1.200.
Esto generó un gran temor que se fue propagando por gran parte de la población, principalmente en los comerciantes que comenzaron a cerrar las puertas de sus negocios tanto en la zona norte como en el centro y en el resto de los puntos de la ciudad.
Desde la Policía indicaron que pasadas las 15 todo estaba bajo control, pero el trabajo continuaba. Con la presencia de los efectivos en las calles se intentaba impedir que los vándalos volviesen a la carga.
El parte oficial de la policía dio cuenta del ataque a " un supermercado, y un número no preciso aún de pequeños comercios”. Allí, según indicaron, se detuvo “a cinco personas mayores de edad, entre ellos a una mujer embarazada, y se demoró a cuatro menores”.
Asimismo, remarcaron que en la ciudad “fueron afectados 260 efectivos durante el viernes y un número similar trabajó hoy (por ayer) en tareas de prevención”.
“De los ataques resultaron heridos cinco policías y cuatro civiles, todos ellos con lesiones que no revisten gravedad", finalizó el parte.
De a poco, por la noche los vecinos comenzaron a salir de sus hogares y Cipolletti volvía a la normalidad.
 
Repudio oficial
El intendente cipoleño se refirió a los lamentables hechos del viernes, principalmente para manifestar su “total repudio”.
Asimismo, analizó la situación y subrayó que “se trató, en su mayoría de chicos, algunos jóvenes y muchos otros adolescentes, que en realidad deberían estar cuidados por sus padres”.
Pero en ningún momento deslindó responsabilidades en lo que respecta al rol del Estado municipal, ya que admitió: “Hay que realizar un fuerte trabajo social porque estos chicos que participaron de estos actos delictivos por algo no están contenidos por sus padres”.
 
Indemnizaciones
Luego de los primeros robos organizados de supermercados ocurridos el jueves en Bariloche, desde Provincia anunciaron que indemnizarían a los comerciantes damnificados.
Esto sin saber que horas después serían numerosos los locales destruidos y saqueados en Cipolletti y Viedma. En ese sentido, el ministro de Gobierno Luis Di Giácomo, aseguró que tienen previsto extender esa compensación al resto de las ciudades perjudicadas, aunque aclaró que por el momento se encuentran abocados a regularizar la situación en la ciudad cordillerana.
A su vez, el funcionario aseveró: “No vamos a negociar con delincuentes, no vamos a transar, no vamos a cederle nada a este tipo de grupos de delincuentes”.

Llegaron más agentes para la prevención

Frente a los intentos de saqueos y los enfrentamientos que se registraron entre la noche del viernes y ayer se debió pedir refuerzos a otras unidades para poder controlar la situación. Según informó el comisario Raúl Fuentes, a cargo de la Regional Quinta, recibieron ayuda desde Roca, Cinco Saltos y Allen.
Por la cercanía y la urgencia con la que se necesitaba más personal, durante la primera jornada de violencia se solicitó a la Comisaría 26ª de Fernández Oro el envío de policías. Es que la cantidad de jóvenes superaban ampliamente en número a los efectivos.
Ante la tensa situación que se vivió anteanoche fue necesaria mayor presencia de agentes para evitar más desmanes y que los atacantes terminaran saqueando los comercios de la zona norte, lugar que resultó ser el más afectado.
En el caso de ayer se contó con más policías y eran alrededor de 260 los que participaron de los operativos. Algunos permanecieron apostados en las esquinas más conflictivas, sobre las calles La Esmeralda y Esquiú, y otros quedaron a cargo de la custodia de los supermercados.
Durante los destrozos, los agentes que contaban con elementos de seguridad eran muy pocos ya que algunos debieron cubrirse con cartones, cascos de motocicletas y hasta utilizaron palos de hockey para defenderse.

Más de una decena de heridos leves

Tras los incidentes varias personas ingresaron al hospital Pedro Moguillansky por las lesiones que sufrieron durante los enfrentamientos de anteanoche. Tres policías fueron algunas de las víctimas y otras 12 personas se presentaron para ser asistidas por los médicos de la guardia.
Se supo que uno de los efectivos había sufrido un traumatismo de cráneo luego de haber sido golpeado con una piedra. Pero poco después de haber sido atendido por los profesionales fue dado de alta. Sucedió lo mismo con otros dos policías. El resto de los heridos fueron los jóvenes que protagonizaron los saqueos. Muchos de ellos presentaban lesiones leves por el impacto de piedras y palos.
Según informaron fuentes médicas, cuatro de los doce debieron ser asistidos por presentar heridas con postas de goma. Ninguna de ellas resultó de gravedad, por lo que sólo bastó con la asistencia que se les brindó en la guardia.

En el centro muchos no abrieron por temor

La mayoría de los negocios tuvo actividad temprano, pero al mediodía cerraron todos. Por la tarde, volvió la mitad.
 
Si bien había comercios cerrados y el movimiento claramente no era el habitual, en las primeras horas de la mañana la mayoría de los locales del centro de la ciudad tuvo actividad, aunque se notaba en el ambiente que existía un alerta ante posibles hechos vandálicos porque se tomaron medidas de seguridad.
De hecho, en varios de los negocios se atendía a los clientes a través de rejas y en algunos a los que se podía entrar, las persianas estaban bajas. Otra de las postales fue la de propietarios y empleados, en forma constante, asomándose en los ingresos para comprobar que no hubiera riesgo de saqueos.   
En muchos de los comercios que no abrieron se observó que las puertas y ventanas estaban selladas con maderas. Además, en otros se taparon con cartones y papeles las vidrieras para que desde el exterior no se puede divisar los productos en exposición.
En el caso de los supermercados no se permitió el ingreso de vehículos en los estacionamientos  y se notó una custodia policial mayor a la cotidiana.
 
Progresivo cierre
Ya pasadas las 11.30, la situación comenzó a cambiar en forma paulatina. En buena parte de los negocios se empezó con los movimientos típicos previos al cierre. En el Vea de calle 9 de Julio no dejaron ingresar más clientes y con mucha celeridad se buscó “evacuar” a los compradores que todavía estaban en el sector de cajas. Una situación similar ocurrió en las sedes de La Anónima de la Roca y de la Rotonda. A las 12.30 se cerraron las puertas y se logró vaciar las instalaciones después de más de una hora.
A esta altura, en los locales de Roca, Yrigoyen, San Martín, Belgrano, Villegas, España, Miguel Muñoz, Sarmiento ya no quedaba prácticamente nadie.
Por la tarde, retomó una significativa parte del movimiento, aunque se dio principalmente en la Roca y no en las otras calles del sector.
En medio de una fuerte presencia de agentes, La Anónima volvió a abrir. Hicieron lo mismo una cadena de electrodomésticos de Roca y España y varios locales de ropa deportiva, como así también las confiterías y algunos kioscos.  
En el Vea, que no tuvo actividad, hubo más de una decena de efectivos en forma preventiva.    
Antes de que se produzcan los violentos enfrentamientos de las últimas horas, con motivos de las fiestas de fin de año, la idea de los comerciantes era mantener abierto con horario corrido hasta bien entrada la noche. Sin embargo esto no ocurrió por el temor al accionar de los delincuentes.
De hecho, en muchos lugares que estaban con las persianas bajas, había carteles que decían “Domingo 23 abierto”.

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