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Freydoz habría estado alcoholizada

Lo sugirió una perito refiriéndose al momento del ataque homicida en contra de Carlos Soria. En tanto, dos médicos forenses coincidieron en que el disparo mortal fue efectuado a más de 50 centímetros.

El aporte de los testigos en el juicio que se desarrolla en Roca son fundamentales para determinar la responsabilidad de la acusada.
 

El disparo que acabó con la vida de Carlos Soria fue efectuado a una distancia mayor de 50-70 centímetros y al momento del hecho, la víctima habría tenido los ojos abiertos. Esta presunción surge del hallazgo, por parte de los forenses, de una partícula en la córnea del mandatario.
Además, la acusada -tal el resultado de la extracción de sangre que se le practicó siete horas después del hecho-, tenía un nivel de alcohol en la sangre de 0,70 gramos por litro, pero, de acuerdo a los “cálculos retrospectivos”, que permiten hacer una estimación hacia atrás, al momento del hecho Susana Freydoz pudo registrar un nivel de alcohol en la sangre de entre 1,66 y 2,20 y también se estableció que tenía baja presencia de restos de fármacos en la sangre.
Otro de los aspectos sobre los que giraron las declaraciones de ayer en el juicio que se le sigue a Freydoz por el homicidio del gobernador Carlos Soria, tuvo que ver con el estado psíquico y neurológico de la acusada que le realizó el médico forense Ismael Handam en dos oportunidades, a horas del hecho y 20 días después. En la segunda entrevista, que tuvo lugar el 26 de enero, Freydoz mostró, entre otras conductas, signos de “ideación suicida”.
Ayer continuó el debate por el crimen ocurrido en la madrugada del 1 de enero en la chacra familiar ubicada en la zona de Paso Córdova. Declararon los médicos forenses que realizaron la autopsia, Adolfo Scatena, Marcelo Usal, Ismael Handam; también brindó su testimonio la bioquímica Cristina Rubio, quien tuvo a su cargo los estudios para determinar el consumo de alcohol y de fármacos de parte de la víctima y de la acusada.
Usal y Scatena dieron detalles del trabajo realizado con motivo de la autopsia practicada el 1 de enero, donde se determinó que Soria murió por las lesiones encefálicas hemorrágicas y destructivas que produjo el proyectil calibre 38, que ingresó en el pómulo izquierdo de la víctima.
Se descartó la presencia de un “tatuaje” como se llama a las marcas que deja la pólvora y otros componentes junto al orificio de ingreso del proyectil, lo que permitió  estimar que el disparo se produjo a más de 50 o 70 centímetros.
El cuerpo de Soria presentaba, al momento de la autopsia, una escoriación en la nariz, en principio no compatible con la herida de bala y sus ojos aún tenían los lentes de contacto, que fueron extraídos en el mencionado examen. Sobre una pregunta de la defensa, Usal explicó que del resultado posterior de las fotografías tomadas durante la autopsia se halló en el ojo izquierdo, concretamente en la córnea, una partícula de color metálico incrustada de un tamaño estimado de medio milímetro. El profesional, ante la consulta del abogado Alberto Richieri, afirmó que ese elemento, seguramente relacionado al proyectil, “no llega allí si los ojos están cerrados”.
 
Alcohol y pastillas
Rubio indicó al tribunal cómo se realizan los exámenes para determinar la presencia de alcohol y otras sustancias en sangre y órganos. En el caso de Freydoz, la profesional recalcó que se realizó el estudio de sangre a partir de la extracción que se le efectuó sobre las 11 de la mañana del 1 de enero, es decir, unas siete horas después del trágico hecho. Luego de una clase que dio al tribunal con un pizarrón, sobre el diagrama por el consumo-absorción del alcohol y el posterior metabolismo, explicó que se pueden realizar los denominados “cálculos retrospectivos” que permiten, en determinadas situaciones, estimar qué nivel de alcohol consumió una persona varias horas antes de la extracción. Para ello también aclaró cómo se puede dar el metabolismo según la presencia de sustancias en el estómago, es decir, si se ingirieron alimentos o no. De todos modos, Rubio indicó que tal estudio no es determinante ya que se debe saber en qué momento de los procesos de absorción, o de metabolismo de alcohol se produjo el incidente investigado.
En relación al estudio para determinar la ingesta de psicofármacos, Rubio indicó que se hallaron restos de Alplax en la sangre de la acusada, pero en niveles mínimos y por fuera de lo que podría considerarse un rango de toxicidad. Aclaró que si bien no es su especialidad, la unión de productos antidepresivos como el Alprazolam (nombre genérico) y alcohol pueden provocar la suma o la potenciación de los efectos.
El cuerpo de Soria también presentó restos de alcohol y de fármacos, teniendo en cuenta que la víctima consumía varios medicamentos, entre ellos, por sus problemas cardíacos.

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