En el Bicentenario, un chileno recuerda sus raíces
El país trasandino conmemora hoy los 200 años de la lucha que llevó a la emancipación de España.
Lo de la hermandad no es un cuento. En los 200 años de historia común de la Argentina y de Chile, nunca una guerra fratricida pudo empañar la existencia de ambas naciones. Hubo momentos de tensión, hubo algunos enconos, pero todo logró ser superado, siempre prevaleció el legado patriótico que unió a José de San Martín y a Bernardo O’Higgins, los próceres de la libertad. La gesta de los Andes, la gesta de la independencia, vinculó para siempre a los dos pueblos.
Villanueva, a sus 59 años, representa la historia de muchos chilenos en la Patagonia. Pertenece a esa generación de trasandinos que, perseguidos por la dictadura criminal de Augusto Pinochet, tuvo en la Argentina un lugar adonde afincarse, un lugar adonde hacerse un presente y un futuro, un territorio para hacer reverdecer nuevos sueños.
En su caso, llegó al país en 1974, al año siguiente del sangriento golpe de Estado que derrocó, a sangre y fuego, el gobierno democrático del presidente socialista Salvador Allende. Ese hecho político fue un remezón total para muchísimos trasandinos, que no tuvieron más opción que el exilio para poder sobrevivir e intentar un destino mejor.
“Al principio, cuando llegamos, pensábamos que la dictadura iba a durar unos pocos meses y que íbamos a volver. Pero los meses fueron pasando, y luego pasaron los años. Y uno se casó y tuvo hijos. Mis dos hijos son argentinos”, indicó y dijo que, ahora, la decisión de seguir en nuestro país ya no tiene discusión, más allá de la nostalgia que, por estas fechas, pueda resurgir por el recuerdo de lo que quedó atrás, para siempre.
Nacido en Temuco, como tantos chilenos venidos a la Patagonia, Villanueva fue allí dirigente estudiantil, en el secundario y en la Universidad. Acá, sin perder la costumbre, también fue dirigente. Primero, en los 80, en las postrimerías de la tiranía pinochetista, militó en la ex organización Chile Democrático, que puso su granito de arena en la lucha contra el gobierno militar chileno. Luego, se hizo referente de la Asociación Chilena Bernardo O’Higgins de esta ciudad, de la que fue presidente varios años y a la que sigue perteneciendo. La titular actual es Lastenia Hernández.
El trasandino sostiene que en Cipolletti, contando a los que residen en la zona rural, deben vivir unos 10.000 de sus coterráneos. La cifra deja afuera, obvio, a los muchos argentinos que son hijos o nietos de personas venidas del vecino país. Todos han encontrado un hogar dónde desarrollarse. “En la Argentina no hay discriminación contra los chilenos. Siempre hay algún descolgado, pero son un extremo mínimo. Muy poca gente se puede decir que discrimina. Además, el Estado es igualitario, no discrimina a nadie por nacionalidad”, enfatizó.
Sobre el Bicentenario de Chile, puso de relieve que será un momento para festejar y para un poco de nostalgia. “Uno no puede dejar de ser chileno, aunque ahora oír el himno argentino también te hace llorar”, aseguró, mencionando un fenómeno que les pasa a varios. “Como no puede ser de otra forma, vamos a celebrar. Será el momento, como siempre, para unas empanadas y un buen vino”, expresó y ratificó el espíritu de hermandad que hay entre los dos pueblos, y que para los chilenos que viven aquí significa, en realidad, sentirse en la Argentina es como en casa, la casa de los afectos imperecederos.
Las festividades continuarán por la tarde, a partir de las 19 pero el festejo importante será partir de las 22 con la presentación también de Repocura y Los Granizados, en el Centro de Integración de la Tercera Edad.
El valor de la entrada general es 30 pesos.
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