En caída libre
El miércoles, el Albinegro recibe a Racing de Olavarría desde las 17.30.
La crisis futbolística de Cipolletti se profundiza cada vez más: ayer fue goleado por 3 a 0 ante Douglas Haig en Allen. El Albinegro estuvo vacío de ideas y los de Pergamino terminaron luciéndose ante un conjunto sin reacción.
Tras el final del partido un minúsculo grupo de simpatizantes arrojó piedras sobre el sector de vestuarios de la cancha de Unión Alem Progresista, aunque lo más grave vino después cuando se volvió a repetir la lamentable acción en La Visera de Cemento (ver aparte).
De contra abrió el marcador
El calvario de Cipo comenzó a los 2 minutos del complemento cuando Julio Ibáñez malogró un tiro de esquina y generó la salida certera de Emiliano Olivero, quien sacó una contra que terminó en un centro de Gabriel González para que Rodrigo Caballuci resolviera la jugada con un taco en el área chica.
Después, el Albinegro cayó en un bajón anímico y recordó el partido de hace una semana en Mendoza ante Maipú en el que nunca pudo revertir la historia.
En el primer tiempo, el Capataz se las había arreglado para mantener el arco en cero, con Facundo Ávila como figura. Sin embargo, había tenido algunas oportunidades a su favor.
Hasta los 30 fue un partido de ida vuelta, intenso, en el que los equipos esperaban el error del contrario, pero no arriesgaban demasiado.
El Rojinegro esperó a Cipo bastante atrasado, recuperó el balón en reiteradas oportunidades en el mediocampo, aprovechó los errores en la salida del local y fue desequilibrante con el aporte de sus delanteros González y Adrián Aranda.
Al comienzo del cotejo Douglas avisó. Muñoz quiso salir jugando y se encontró con Aranda que se la robó y quedaron dos contra dos. Por suerte para el Albinegro, González no llegó a conectar el centro.
Lo mejor en Cipo pasaba por lo que producía Ibáñez que se notó predispuesto a hacerse cargo del balón, pero a menudo debió bajar a su propio campo a buscarlo; lo mismo ocurrió con Henry Sáez.
Lo de Cipo era historia repetida, salía desde el fondo y los defensores no encontraban receptores, por méritos de la defensa visitante pero también porque el Capataz no se mostraba para la ofensiva.
Las dos jugadas más claras de Cipo fueron a través de una contra que terminó con un centro de Oscar Negri a Ibáñez que no llegó a enganchar la pelota y la otra fue un mano a mano que desperdició Luciano Vázquez ante la salida de Olivero, con un pase previo espectacular del "Guante".
Mientras que Ávila, antes, había tapado un tiro libre de González al ángulo, un remate de Caballuci por izquierda y una contra que terminó despejando cuando González buscaba abrir el marcador.
La definición
Después del lujo de Caballuci, los dirigidos por Omar Jorge aumentaron el marcador a los 11, gracias a una pelota que perdió Negri en el mediocampo y que Aranda definió por encima de Ávila. El tercero convertido por Diego Leclerq fue el moño que le puso la visita a la goleada ante un Cipo muy diferente al que enfrentó durante décadas.
Maipú se subió a la cima
Maipú logró un gran triunfo al derrotar por 3 a 2 Rivadavia en Lincoln y alcanzó en la punta de la Zona 2 a Defensores, que en Villa Ramallo empató 1 a 1 con Juventud de San Luis.
Huracán de Tres Arroyos no se pudo subir a la cima porque fue goleado 3 a 0 por Unión en Mar del Plata.
En Tandil, Santamarina y la CAI igualaron sin abrir el marcador. El viernes, en el inicio de la Fecha 11 en Concepción del Uruguay, Gimnasia y Racing de Olavarría terminaron 1 a 1.
Incidentes en Allen y en La Visera
Fue una tarde fatídica para Cipolletti y sus simpatizantes. El reclamo de los hinchas se hizo sentir a través de cánticos hacia el ex presidente de la institución, Julio Arriaga, quien fue el impulsor de la llegada del césped sintético a La Visera de Cemento.
Pero no todo quedó en las protestas que provinieron desde el sector de la popular en su conjunto. Al término del cotejo contra Douglas Haig, un pequeño grupo de inadaptados arrojó piedras al sector de los vestuarios de la cancha de Unión Alem Progresista e impidió la salida, momentáneamente, del plantel de Pergamino.
Los hechos se fueron agravando con el correr de los minutos, porque cuando el equipo albinegro volvió a La Visera en busca de sus pertenencias personales, fueron atacados por un grupo de simpatizantes a fuerza de proyectiles lanzados hacia los vestuarios en donde todo el plantel debió resguardarse poniendo seguridad en las puertas. La Policía no llegó pese a haberla solicitado. También hubo destrozos en palcos y en cabinas de transmisión radial.







