El increíble drama de dos jóvenes tucumanos

Hicieron una casa en una toma para un policía, que ahora no les quiere pagar, y casi van presos.

Dos jóvenes tucumanos, que no tienen familia en la ciudad, le construyeron una amplia vivienda a un sargento de la Policía en un lote de una toma. Trabajaron casi de sol a sol durante un año. A veces no comían y a lo largo del invierno sufrieron los fríos intensos porque tuvieron que vivir en la obra para cuidarla. Mientras laburaban, no recibieron un centavo. Cuando terminaron y llegó el momento de cobrar, no quisieron pagarles un peso y ayer hasta fueron efectivos armados para echarlos. La realidad no parece ser más injusta para ellos que, al menos, han recibido la solidaridad de vecinos que los están apoyando en este difícil trance.

Javier Serrano, de 24 años, y Sergio Herrera, de 27, se contactaron con un oficial -cuyas iniciales son CAQ- quien les encomendó los trabajos a través de un familiar del uniformado que tiene una chacra. Serrano era operario rural y se dispuso con su compañero de oficio a cumplir las tareas de albañil.

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La vivienda que construyeron está enclavada en la toma ubicada junto a las vías en el barrio Ferri. Consta de tres habitaciones, un baño y cocina-comedor. Sus dimensiones son de 10 por 7 metros, con 4 de altura. Por las tareas efectuadas, y pese al tiempo transcurrido, no cobraron nunca un peso.

Así lo contó ayer Javier, quien sostuvo que el policía les debe en total 85.000 pesos. Dijo que esperan cobrar para volver a su tierra, a sus familias, en Tucumán. El martes, el sargento se hizo presente con algunos parientes suyos y les comunicó que se tenían que ir. De la plata, ni hablar. Hubo mucha tensión.

Ayer la situación se complicó aun más. A eso de las 14 cayó un patrullero con tres agentes y CAQ, de civil. Se los quisieron llevar detenidos por la fuerza. Los laburantes, con el respaldo de una familia de Ferri, que los protegió en su hogar, lograron zafar. Una hora más tarde, fue otro patrullero, con uniformados más calmados. Igual, les tiraron las pertenencias que tenían en la obra a la calle. Javier y Sergio realizaron denuncias en la fiscalía, en la Comisaría 32 y en la Secretaría de Trabajo.

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Un calvario

En ocasiones no comían, pasaron frío y añoran volver a ver a sus familias

El sueño de los pobres. “Muchas veces, después de trabajar, no teníamos qué comer. Cuando eso pasaba, lo que hacíamos era acostarnos para dormir”, expresó Javier, quien dijo que en la actualidad ni él ni su primo tienen un peso en los bolsillos.

Albañiles y serenos. Los tucumanos empezaron sus labores de albañiles en noviembre de 2016. De ese tiempo, siete meses los han cumplido también como serenos de la obra.

Los afectos y los solidarios. Javier es padre de una nena de 3 años y Sergio, de un pibe de 7. Ambos quieren volver cuanto antes para su tierra. Por ahora, viven en casa de los vecinos de Ferri que les han dado de comer y que les hacen el aguante.

Changas ante la injusticia. Como nunca cobraron por hacer la casa del suboficial, los obreros han hecho muchas veces changas. Ahora esperan que se haga justicia y que les paguen.

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