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Don Héctor Ernesto Cámpora, luchador por la creación de escuelas y residencias estudiantiles

Una plaza de la ciudad neuquina lleva su nombre.

Promediando la primera mitad del siglo XX, Neuquén carecía de escuelas secundarias, indispensables en la formación de la juventud. Según algunos medios de prensa, egresaban de las escuelas primarias de la zona alrededor de 500 alumnos por año, de los que una parte emigraba a Bahía Blanca o a Buenos Aires a continuar sus estudios.

El resto no podía estudiar por razones económicas o por el desconocimiento de las familias, en su mayoría extranjeras, de los medios a utilizar y/o por ser propietarios de comercios que condicionaron a sus hijos a continuar con esa tarea.

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Hubo intentos de colegios privados de don Santiago Casado Diez y el del Sr. Domingo Sierro Yánez. La matriz educativa secundaria se inició a partir de la creación de la Escuela Industrial de la Nación, Ciclo Medio, creada en 1943 con el nombre de Escuela Técnica de Oficios de la Nación con anexos Comercial Mixto y Profesional de Mujeres.

Los primeros docentes de la Escuela de Comercio fueron: como director, Alberto Alonso, secretario tesorero, Domingo M. Sierro Yáñez, profesores Olimpia P. de Krause, Inés C. de Pojmaevich, Julia Garay, Rubén E. Balbi, Domingo Sierro Yáñez, Héctor E. Cámpora, Antonio Ávila, Francisco López Lima y Fernando Rajneri.

En la Escuela Profesional de Mujeres la regente era Nélida N. Masciovecchio; las maestras, María A. Ferreiro, Nilda Nervi y Filomena del Carmen Hernández.

En 1944 se abrió el curso de oficios con el siguiente personal: como Jefe de Taller, Alberto Sagrado, maestro de taller Salvador Bellostas, Alberto Sagredo y Héctor Cámpora.

1947 marca otra etapa en la educación secundaria. La creación del anexo a la Escuela Nacional de Comercio del Ciclo Básico, fundamento del bachillerato. Los primeros docentes del Ciclo Básico fueron Julia G. de Marziale, Prof. Olimpia P. de Krause, Prof. Inés C. de Pojmaevich, Amanda Adolfo, Susana H. de Chaneton, María Elena Riviere, Susana Depit, Prof. Ángel Benedicto Ocampos, Héctor D’Ignotti, Allan O’Mill, Ernesto F.Leitner, Ramiro Rigueiro, Eugenio Fernández Cames, Héctor Cámpora, Abel U. Mercado, Rubén E. Balbi, José C. Andrade, Pedro de la Vega. La Escuela Profesional de Mujeres tuvo como directora a la señora Nélida N.M. de Thomas. Y la Escuela Técnica dirigida por el Sr. Luis Guillermo Thomas. Estos datos los escribió el Sr. Héctor Cámpora para el Álbum de los 9 lustros de la capitalidad neuquina, el 12 de septiembre de 1949.

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Don Héctor, gobernador Asmar, Obispo Jaime de Nevares, entre otros.

Don Héctor, gobernador Asmar, Obispo Jaime de Nevares, entre otros.

Don Héctor Ernesto Cámpora nació en Las Flores, ciudad del centro de la provincia de Buenos Aires, el 20 de noviembre de 1918. En esa ciudad estudió y se recibió de Maestro Normal Nacional y a los 18 años se fue a Buenos Aires a estudiar abogacía.

Fueron sus padres Santiago Cámpora y Ederlina Larrecochea, que tuvieron 4 hijos y varios nietos.

En 1936 don Santiago y su esposa y sus hijos Julio e Isabel decidieron venir al Valle en la búsqueda de mejores condiciones de vida: su primer destino fue General Roca para luego partir a Neuquén. En la capital neuquina instalaron el bazar Chela, sobre Avenida Olascoaga entre Mitre y Perito Moreno. En 1939 mandó a buscar a su hijo Héctor Ernesto a Buenos Aires para que prestara sus servicios en el negocio familiar: por esta razón, él dejó sus estudios.

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Don Héctor, esposa, Sr. Sierro Yáñez, entre otros.

Don Héctor, esposa, Sr. Sierro Yáñez, entre otros.

Escuela secundaria privada

El gestor fue don Domingo Sierro Yañez, creador del Instituto Secundario de Neuquén, Instituto privado. Don Yañez lo convocó a Héctor para esta empresa. En 1943 comenzaron las clases en la calle Juan B. Justo 260.

Cámpora formó su familia en 1944 al casarse con Elba Albornoz, cordobesa por adopción, nacida en un pueblo abandonado por el tren llamado La Paquita, en la provincia de Santa Fe.

La circunstancia de la vida hizo que Elba viniera a Neuquén a cuidar a su sobrino nieto bebé Ernesto, hijo de su hermana Lina, que vivía en la primera cuadra de la calle Rivadavia y en el baile del Club Independiente –semillero de parejas- se conocieron y compartieron su vida durante 36 años.

El maestro Cámpora ejerció sus tareas educativas con muchas horas. La ENET Nº 1, que funcionaba en Láinez 255, lo contó entre sus primeros docentes: Eugenio Perticone -devenido con el tiempo en un gran director- y Juan J. Mantelli eran aún alumnos y preceptores, y con quienes los unió una relación de amistad y respeto. También ejerció en la vieja Escuela General San Martín cuando estaba ubicada en la calle Santiago del Estero.

Según nos relató su hijo Alberto, “la Escuela de Profesorado lo tuvo a Cámpora como un pionero”. Su padre ejerció tareas en Catriel, en Andacollo y Cipolletti.

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Don Héctor y sus dos hijos.

Don Héctor y sus dos hijos.

Gestiones para el nuevo edificio de la ENET Nº 1

Héctor participó activamente de la gestión en 1958 de la construcción del actual edificio de la escuela, edificada a la vera de la ruta 22, cuando gestionara ante el Consejo Federal de Educación Técnica siendo subsecretario de Asuntos Sociales. Bregó también por un Modelo de Escuela Agropecuaria en Centenario, a lo que el entonces Secretario de Agricultura de la Nación no pudo responder.

Don Ernesto era un ávido lector, entusiasta de lo público, luchó por la creación de Residencias en Bahía Blanca para los alumnos de la zona que fueran a estudiar allí, y en la ENET Nº 1 para los alumnos del interior de la provincia.

El Gobernador Ramón Alfredo Asmar le entregó a él el decreto que dio vida a la Escuela de Bellas Artes, en el recordado edificio de la calle Irigoyen al 200.

Su vida pública la desarrolló cuando participaba en un club de servicio Rotary Club, donde se desempeñó en alguna oportunidad como presidente.

En esa línea, su hijo rememoró: “cuenta Dante Lombardo que fue mi padre quien se constituyó en primer relator de un partido de básquet en el Club Pacífico”.

En 1958, cuando asumía en la provincia el Primer Gobierno Constitucional de la nueva provincia, el entonces vicegobernador y devenido en gobernador don Ramón Alfredo Asmar, lo convocó para participar del gobierno de Frondizi en Neuquén.

En 1962 dejó el cargo y la política y comenzó a dedicarse al comercio hasta 1980.

También fue concejal compartiendo ese espacio con el ingeniero Ambort y el doctor Otharán.

Creó una empresa familiar de distribución de bebidas que dejó en manos de sus hijos al hacerse cargo de la Dirección del Banco de la Provincia del Neuquén.

Otras actividades sociales de don Héctor: participó activamente en la Biblioteca Juan Bautista Alberdi y en la Fundación Becaria del Rotary Internacional. Además, realizó tareas en la Federación de fútbol con su amigo el Dr. Julio Frete.

Formó parte de la vida institucional de los clubes Independiente, del Tenis Club, del Club Cipolletti, el Biguá.

Gran padre, en el relato que su hijo nos hizo se puede concluir que fue además un gran amigo: recuerda entre ellos a Recalde, Mercado, Peláez, Cuello, Pérez Cervera, Di Boscio, Ros, Suárez, Celoria, Sierro, Riavitz, Balbi, Acquistapace, Gomi, Figueira, Sorrentino, Tarantino, Grogui, Díaz Moreno, Franzoni, Fuchs, Pierini, Lombardo, Asmar, Perticone, Frete, Plantey, entre otros, con los que compartió grandes momentos.

“Fue padre cuantas veces la situación lo requirió, Padre con 100 letras” nos dice su hijo, autor del relato.

Don Héctor falleció en 1980,cuando regresaba de Lanús, lejos de sus hijos y de su única nieta que tenía en esos momentos; murió viajando en el tren con su esposa como a él le gustaba, como él hubiera elegido: “sin palabras tristes, sin gritos, amablemente” rememora, emocionado, Alberto. Este nuestro sencillo homenaje.

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