Crece el miedo a los robos

Los cipoleños sienten y sufren la inseguridad reinante y por eso colocan rejas, instalan alarmas, adquieren perros guardianes y se iluminan mejor en procura de estar preparados.

Los cipoleños sienten y sufren la inseguridad reinante y por eso colocan rejas, instalan alarmas, adquieren perros guardianes y se iluminan mejor en procura de estar preparados. Además, una gran mayoría considera que la capacitación de la Policía no está a la altura de las necesidades.

El panorama descrito, con muchas más valoraciones y precisiones de lo que existe en la realidad, surge como resultado de la Encuesta de Victimización y Percepción de la Seguridad en Cipolletti, concretada por el Grupo de Investigación en Seguridad Aplicada de la Universidad Nacional de Río Negro.

Los datos recabados corresponden al 2017 y fueron presentados oficialmente el viernes en el Centro Cultural. Participaron los responsables del trabajo, entre los que se incluye el especialista Miguel Abadovsky, junto con el intendente Aníbal Tortoriello, el director de Seguridad Ciudadana, Aldo Mildemberg, el dirigente del Consejo de Seguridad local, Albino Perosio, y público en general.

El relevamiento incluyó cerca de 650 entrevistas efectuadas entre noviembre y diciembre del año pasado, en los distintos barrios cipoleños. Llama la atención que, en materia de desempeño institucional, la confianza en la Policía es bastante pobre. Así, un 76,2 por ciento de los encuestados consideró que la formación policial no es suficiente. En una ciudad que cuenta con una Escuela de Policía, la ponderación seguramente obligará a reflexionar sobre la situación.

Pese a la certeza de que las cosas no andan bien, se consultó a los vecinos sobre si habían buscado estar más preparados para afrontar la adversidad. Lamentablemente, un 55% respondió que no se había organizado para la prevención, en tanto que un 36% sí se organizó y un 9% se volcó por la opción de no sabe/no contesta.

Tal vez a consecuencia de esa valoración poco alentadora sobre la fuerza pública, sigue teniendo un nivel elevado la llamada cifra negra, es decir, la que corresponde a los delitos no denunciados por sus víctimas. Esta vez, dio un 45% de hechos que no se denuncian, lo que está cerca del promedio, con mejora, del período 2013 a 2017, en que se ha encuestado, en el cual rondó el 50%.

Para enfrentar los temores, se preguntó a los habitantes qué iniciativa habían concretado. Como muchos, en este punto, pueden haber tomado varias, las cifras dan lógicamente más de un 100 por ciento. Igual, es muy ilustrativo que un 56,8% haya instalado rejas, 38,3% haya puesto alarmas, un 32% haya colocado más iluminación y un 26% haya optado por tener un perro guardián. En este último punto, el porcentaje mayor se dio en el barrio 12 de Septiembre, justo donde se produjo hace un tiempo un masivo envenenamiento de canes. En otra consulta, un 29,7% dijo que ya no dejaba la casa sola y un 24,8% que ya no porta dinero en efectivo.

27% se informa de los delitos por TV, 12% vía medios online, 19% por las redes, 15% por radio.

A echar más luz sobre la realidad

Ahora hay abiertas cuatro líneas de investigación. Una de ellas para mapear los delitos en los territorios abarcados; otra para bucear en el tema de las alarmas domiciliarias y el mercado comercial existente; otra más para entender mejor el problema de la inseguridad y la calidad de vida de las personas; y la cuarta para conocer más sobre el fenómeno de la seguridad y la tenencia de perros guardianes.

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