Conocé la historia del joven que se borró un tatuaje con un rallador de queso

"Un amigo se tatuó y como no le gusto el tatuaje se lo saco con un rallador de queso. Sí, un rallador de queso", posteó un joven en Twitter, para revolucionar la red social.

Una publicación de Twitter, que narraba la historia de un joven que se borró un tatuaje con un rallador de queso, se hizo viral en Internet. Ante la gran repercusión del tuit, Infobae logró conocer los detalles de lo ocurrido.

“Un amigo se tatuó y como no le gusto el tatuaje se lo saco con un rallador de queso. Sí, un rallador de queso", posteó un amigo del joven en cuestión, con el usuario @_Matycosta. Además, compartió cuatro fotos de como quedó el brazo de su amigo y del rallador.

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Efectivamente, el brazo del joven se ve completamente irritado, y el rallador, con restos de sangre.

Sin embargo, el mismo usuario también publicó cómo quedó el brazo del joven uno vez que su piel cicatrizó, y el resultado es sorprendente. "Ojo, la hizo bien o no la hizo bien? Mejor que el laser", destacó @_Matycosta, junto a una foto en la que se ve el brazo del joven intacto.

“Me hice el tatuaje y a la semana quise inscribirme para ingresar en la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA). Si bien en los requisitos de la web no aparece, me comentaron que no podía trabajar con tatuajes visibles. Esto ocurrió en agosto de 2017. En ese momento tenía 19 años”, explicó el protagonista de esta historia (que es oriundo de Mendoza), quien prefirió no dar a conocer ni su nombre ni su rostro, y aclaró que las fotos son viejas.

Ante la necesidad de quitarse el tatuaje, en parte porque no le había gustado como había quedado, el joven probó diferentes mecanismos para quitarlo de su piel. “El otro motivo sí tuvo que ver con lo estético. Soy muy detallista y no me había gustado cómo quedó el tatuaje. Entonces busqué en YouTube maneras de borrarlo. Primero probé con una piedra pómez, pero no obtuve resultados. Entonces continué con el rallador. Me dolió y sangró muchísimo. Tenía que vendármelo constantemente y colocarle desinfectante y antiséptico. A la semana fui a un hospital y me dieron la vacuna antitetánica”.

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“Mi familia no estuvo de acuerdo con mi decisión, pero ya estaba hecha. Después sufrí algunos problemas personales y decidí quedarme en Mendoza y no viajar a inscribirme en la PSA”, finalizó el joven.

“Eso lo hacían muchas personas que necesitaban entrar a las fuerzas de seguridad y se borraban los tatuajes de la forma que sea. Yo tuve un cliente que se lo quiso sacar con una plancha hirviendo. Lógicamente le quedó una cicatriz muy fea. Si el tatuaje ya está curado, ‘clavado’ como le decimos nosotros, no creo que cure bien", explicó Michelle Cayol, tatuadora y miembro de Poison Heart Tattoo al mismo medio, señalando que la metodología que usó el joven es más común de lo que parece.

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