Condenados por manejar dos kioscos narcos

Funcionaban en las 1200 y el Mapu. Uno de los castigados se había fugado de la cárcel local.

El evadido que se entregó la semana pasada en la Policía fue juzgado por el Tribunal Oral Federal de General Roca (TOF) y sufrió una condena de cuatro años por venta de drogas. También fue encontrada culpable una mujer, de Cipolletti, aunque no irá presa porque se le impuso una pena en suspenso. El proceso se inició con un trabajo encabezado por la Brigada de Investigaciones, que allanó propiedades sobre calle Turrín y Valcheta y pudo secuestrar casi un kilo y medio de marihuana.

De esta forma, Juan Carlos Aguilar Maza, de 29 años, no podrá abandonar el Establecimiento de Ejecución Penal 5, donde se encontraba alojado purgando una pena por otro delito. El año pasado se había fugado de manera muy audaz y era buscado no sólo por las fuerzas de seguridad provinciales sino también por un grupo de captura de la Policía Federal. La presión ejercida por la justicia y los uniformados lo obligó a reconsiderar su situación y días atrás, decidió entregarse. Sin demoras, el TOF roquense lo llevó a juicio por una causa penal que se abrió el 28 de abril de 2014, cuando efectivos de Investigaciones de Cipolletti irrumpieron en viviendas situadas en las calles Turrín y Valcheta, al 1800. Las sospechas estaban ligadas a denuncias anónimas al 0800, donde se daba un detalle del funcionamiento de kioscos narcos.

Los procedimientos se llevaron a cabo sin inconvenientes y la droga se halló distribuida en lugares como un freezer y una alacena.

Además de Aguilar Maza, fue juzgada una cipoleña de nombre Fernanda, de 29. Los dos imputados enfrentaron una acusación por tenencia de drogas con fines de comercialización y tras aceptar su culpa, se desarrolló un juicio abreviado.

A la hora de revisar los antecedentes de Aguilar, se comprobó que registraba condenas impuestas por las ex cámaras criminales de Cipolletti. En el caso de Fernanda, se consideraron algunos atenuantes y, por eso, no quedó presa.

2 procedimientos permitieron el secuestro de la droga.

La labor investigativa fue encabezada por la Brigada cipoleña. En uno de los lugares allanados, funcionaba una despensa que tenía el nombre de “Katty”, según el fallo de la Justicia federal.

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