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Comerciantes, en vilo por protesta policial

Efectivos de comisarías cipoleñas se agruparon para exigir mayores salarios. Se vieron menos agentes en las calles, pero no hubo intentos de saqueo. La jefatura anunció un acuerdo, rechazado por el personal.

Una sorpresiva protesta de los agentes de la Policía de Cipolletti generó una jornada de tensión y temor por las consecuencias. El conflicto interno se agravó cuando el jefe de la fuerza anunció un acuerdo que fue rechazado por la mayor parte de los manifestantes, quienes anoche esperaban la presencia del gobernador Alberto Weretilneck.
A primera hora de ayer se puso en marcha el reclamo, que comenzó como un posible acuartelamiento similar a los de Córdoba y Neuquén. Sin embargo, la protesta fue pacífica y no impidió realizar controles en los barrios. Poco antes de las 20, Gatti aseguró que la crisis estaba resuelta. Se había reunido con una comitiva de autoconvocados y el abogado Gustavo Lucero, quien asesoró al personal durante gran parte del día y terminó casi como un mediador entre las partes.
Sin embargo, anoche unos 40 agentes de franco permanecían apostados frente a la Comisaría Cuarta. "Ellos resolvieron sin consultarnos a nosotros, y no dieron respuestas a nuestras exigencias", se quejaron los policías.
El pacto contemplaba la creación de una comisión conjunta para analizar los reclamos de los efectivos y dar una respuesta definitiva en un plazo de diez días (ver El petitorio...). Gatti, por su parte, confirmó que no habría sanciones y agradeció "que haya sido un reclamo pacífico y que lo llevaron a cabo fuera del horario laboral".
Los manifestantes consideraron que se eludía así dar respuestas concretas y se negaron a normalizar la situación. Anoche a última hora aguardaban un contacto con Weretilneck, quien habría decidido intervenir personalmente en el conflicto.
 
Temor por saqueos
La medida se implementó a primera hora de la mañana y poco después ya había provocado gran preocupación en el sector mercantil. En las calles de mayor actividad comercial se bajaron las rejas de los locales para evitar sufrir saqueos. "El básico de un agente es de entre 2.000 y 2.500 pesos, más los adicionales. Por eso decidieron hacer esto", dijo Beatriz, esposa de un efectivo policial.
La medida de fuerza resintió levemente la presencia policial en sectores clave, pero el servicio no fue suspendido y en las zonas de mayor riesgo hubo operativos en forma permanente. Hasta se registraron detenciones inmediatas de personas sospechosas: los motociclistas que no frenaron en los controles fueron apresados para averiguación de antecedentes en procedimientos que no demandaron más de cinco minutos.
Desde el Ejecutivo provincial se rechazó que la medida afectase las tareas operacionales, asegurando que el servicio de prevención se brindó normalmente. Sin embargo, en los días previos se había detallado que los operativos requerían de oficiales de franco con horario recargado. De hecho, en sectores de alto riesgo se pudo ver a estudiantes de la Escuela de Cadetes colaborando con el personal activo.
En la calle Esquiú la actividad se paralizó antes del mediodía. Todos los comercios bajaron sus persianas y, en algunos casos, los dueños permanecieron en la vereda alertas ante el desarrollo de la situación. La misma determinación tomaron, en forma aislada, los titulares de emprendimientos de otros puntos de la ciudad. La preocupación, sin embargo, dominó al sector y fue motivo de consulta permanente entre empleados, propietarios y policías.
A pesar de la tensión "no hubo amenazas" creíbles, dijo Gatti.
Por la noche, aún con la continuidad de la protesta, se veía intensa circulación de patrulleros.

El petitorio de los agentes

Los policías iniciaron su reclamo exigiendo una respuesta en la misma jornada. Por ello no dieron marcha atrás ante el compromiso del Gobierno de analizar su petitorio en una mesa de trabajo conjunto, a partir del lunes. Tampoco bastó el anuncio de que no habría sancionados.
Los agentes reclaman la actualización de sus salarios básicos (en un porcentaje no revelado), porque eso determinará además la suba del ítem de adicionales. Y mejorará proporcionalmente el sueldo de los retirados.
Además, esperan lograr modificaciones en sus condiciones laborales que podrían derivar en cambios en la diagramación de guardias.
Las reuniones, se detalló, se realizarían todas en el Alto Valle.

"Acá, esperando el saqueo"

Cerca del mediodía, referentes de la Cámara de Industria y Comercio comenzaron a recibir la preocupación de los mercantiles de la zona Norte. La presencia policial era menor que la de días previos, la protesta de los agentes había sido interpretada como un paro y veían que en diversas esquinas se formaban grupos de jóvenes. La Policía desarticuló a las bandas y, junto a Tránsito del Municipio, comenzó a detener a cada motociclista que circulara por Esquiú y Primeros Pobladores.
En esa esquina, cinco jóvenes observaban la escena y no dudaron en asegurar que estaban allí a la expectativa de que se desencadenara un ataque contra los locales. "Acá estamos, esperando el saqueo", dijeron casi como si fuese una situación anecdótica.
La situación refleja que la lectura de las autoridades en torno a la posibilidad de robos masivos está asociada a un accionar delictivo alejado de cualquier atisbo de carácter social. Lo que no se asemejó a la hipótesis oficial es que haya organizadores del vandalismo ya que a quienes se observó merodear por la zona comercial dieron la impresión de estar aguardando que sea un tercero quien arroje la primera piedra.