Colegio tomado y clima tenso en el Industrial 22
El conflicto en el CET 22 sigue abierto, a pesar del anuncio de obras del Ministerio de Educación. Ayer, los alumnos casi se trenzan con un papá sacado que ayer irrumpió en la toma del edificio y con una pinza intentó cortar el candado que los estudiantes habían colocado a primera hora de la mañana, en el acceso principal, hartos de cursar apiñados en un espacio que quedó chico y nunca terminó de construirse.
Enfurecido, el hombre llegó hasta la puerta, alzó la herramienta que sostenía con sus manos y amagó con pegarles si no cedían el paso. “Todavía no rompieron el cascarón y se las dan de hombres”, vociferó. Varias veces trató de cortar el candado, forcejeando, pero el malón de estudiantes atajó cada uno de sus intentos.
A los empujones, lograron sacarlo del acceso y uno de los estudiantes que participó de la escaramuza y cursa cuarto año, luego denunció haber recibido un golpe con la pinza, a la altura del hombro, mientras forcejaban.
El inusitado episodio de ayer, ocurrido a media mañana en el ingreso a la escuela situada sobre calle La Rioja, no tomó ribetes más violentos porque justo llegó Norma Martínez, del plantel directivo.
“No teníamos que llegar a este extremo”, dijo. Junto con la supervisora Evelyn Arias acercaron por nota el compromiso que asumió el gobernador Alberto Weretilneck para construir el postergado edificio que la comunidad educativa anhela hace siete años.
Mientras leían la nota a los estudiantes, el hombre que los increpó observaba la escena desde la vereda de enfrente.
Muy indignado todavía, consideró que un “grupo de mocosos no puede impedir el derecho que tiene mi hija de ir a la escuela” y aseguró: “Si no hay solución, la solución la voy a dar yo, cortando los candados”.
“¿Quiénes son estos pibes?, se preguntó. El colegio, a lo sumo, lo tienen que cerrar las autoridades, no un centro de estudiantes. No podemos permitir que nos corten la posibilidad de estudiar”.
Otros profesores y preceptores se acercaron al establecimiento educativo y manifestaron su hartazgo, por la misma razón que convocó a los estudiantes.
Aunque se mantuvieron ajenos a la toma de los alumnos, recordaron que hace siete años que esperan contar con un edificio para dar clases.
“Cosas así nos enfrentan. Estamos en el medio y todo se desvirtúa”, advirtieron.
Por falta de aulas, algunos talleres se cursan en el pasillo de la escuela y otros en el patio. Y concurren a otros establecimientos para tener educación física.
Sólo disponen de seis aulas, una de las cuales está reservada para preceptoría; y el ciclo superior –de tercero a sexto año– no tiene lugar propio.
Por falta de espacio, hubo un tiempo en que los alumnos hacían un tour por Cipolletti para tener clases en cuatro sitios diferentes. Hasta llegaron a cursar en tráileres, con temperaturas bajo cero.
Protestaron por la 293
La bronca por otro edificio escolar
La bronca de los alumnos es mayor desde que a pocas cuadras del CET 22 construyeron la Escuela 293 en un santiamén. “Es una tomada de pelo, terminen de construir los establecimientos que empezaron y luego hagan más escuelas”, dijeron. Una profesora que contuvo a los alumnos explicó que los estudiantes reaccionaron con una toma porque están cansados. “No quieren más promesas sino acciones concretas”, apuntó.
“Papeles no nos sirven, demasiados recibimos a lo largo de estos siete años. Queremos verlos trabajar, que hagan algo concreto. Hasta entonces no nos vamos”, expresaron los alumnos. Así, esperaban pasar la noche en el lugar y reunirse hoy para ver cómo seguir la protesta.
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