La zona de chacras de Las Perlas no cuenta como de jurisdicción perlense. En el limbo, su gente carece de transporte, de alumbrado público y vive insegura.
En el sector de chacras contiguo a Las Perlas, los vecinos están muy preocupados porque, si en la comunidad urbana perlense se sufre de olvido y abandono, en la zona rural todo se complica mucho más. Los colectivos pasan a más de dos kilómetros de distancia, los caminos están siempre rotos, no hay alumbrado público y reina la inseguridad.
Además, existe una circunstancia burocrática casi surrealista. Y es que la zona de chacras no está incluida en el Distrito Vecinal de Las Perlas, que tradicionalmente ha sido un centro poblacional calificado como barrio. Un barrio de Cipolletti ubicado en el Departamento de El Cuy, a más de 20 kilómetros de distancia.
En consecuencia, el Municipio no tendría intervención jurisdiccional directa sobre el sector rural, para decirlo de alguna forma, de Las Perlas, y dependería de otra instancia. Del ejido municipal general de Cipolletti en la Margen Sur, donde la comuna cuenta con más de 500.000 hectáreas, casi sin presencia administrativa alguna, o bien de lo que pueda aportar la capital departamental El Cuy, un apartado pueblo que no llega al millar de habitantes.
El extraño asunto no es metafísico, ya que los pobladores de las chacras han escuchado este raro argumento por parte de funcionarios o empleados de la comuna cipoleño, al momento de efectuar pedidos o concretar reclamos.
En otras palabras, hay incertidumbre sobre quién o qué debe hacerse cargo de los destinos de los cientos de personas que se estima ya viven en el sector rural.
Pero la gente hace su vida, trabaja, contribuye al desarrollo del espacio geográfico perlense y procura respuestas. Y el único lugar adonde pueden recurrir es al Municipio de Cipolletti, principalmente, a través de su representación institucional, la Delegación Municipal en Las Perlas.
La vecina se llama Mariana, prefiere que no se consigne su apellido, pero relata los problemas que afrontan ella y los demás pobladores de las chacras. Como vive en el área hace varios años, conoce bien lo que pasa. No se la cuentan.
En principio, mencionó el inconveniente que existe con el transporte público local, que depende del sistema Cole de la ciudad de Neuquén. En este asunto, la dificultad principal radica en la amplia distancia que deben caminar los vecinos para poder abordar un ómnibus.
Los colectivos, transitando por la avenida del Trabajador, llegan hasta el cartel que identifica por su nombre al barrio Río Sol. Eso equivale a más de dos kilómetros de caminata para los habitantes rurales que viven más cerca del cartel. Bajo los soles tórridos del verano o soportando temperaturas bajo cero en invierno, no hay dudas de que el recorrido se vuelve por demás tortuoso y ni que hablar si llueve y hay barro o hay torrentes que cortan el paso.
Todo es peor para quienes viven aún más lejos del bendito cartel. "Hay gente que tiene que caminar tres kilómetros o incluso más para esperar el colectivo", manifestó Mariana.
A todo esto, salvo en la traza más céntrica de la urbe perlense, en el resto del circuito que efectúan los ómnibus prácticamente no hay garitas ni mínimos refugios para aguardar por el transporte.
Por todo esto, los pobladores están solicitando que los colectivos se adentren en la zona de chacras, para lo que podrían utilizar la propia avenida del Trabajador, que se prolonga bastante por esos lares.
A los pobladores también les preocupa mucho el mal estado en que se encuentra, todo el tiempo, la traza casi completa de la avenida del Trabajador. Siendo su vínculo central y casi único, los baches, agujeros y desniveles de todo tipo no permiten, a las personas que poseen autos, motos o bicicletas, circular con seguridad y, menos aún, con comodidad.
Según Mariana, el mal estado de la arteria se debe, fundamentalmente, al intenso tránsito de camiones que se registra a diario, en especial, en la temporada de cosecha.
Sin embargo, la situación se agrava porque prácticamente no existe mantenimiento vial a lo largo de la avenida. Tampoco es usual ver camiones regadores. Así, la traza "se suele encontrar en mal estado. Los autos y otros vehículos se rompen con frecuencia y todo el tiempo hay nubes de polvo y no se puede ver el camino", enfatizó.
Por otro lado, la mayor parte de la avenida del Trabajador y la zona de chacras completa carecen de alumbrado público, con los consiguientes riesgos para la seguridad de los pobladores.
Lo cierto es que, por las noches, el manto de la oscuridad se apodera de todo y forajidos de diversa condición y laya encuentran la ocasión y el campo orégano, como afirma el dicho, para cumplir sus fechorías y sus andanzas.
Hablando siempre de seguridad, son frecuentes, sobre todo en verano, los incendios en los lotes y tierras agrícolas abandonadas. Allí, se desarrolla una densa vegetación feraz muy propicia, junto con la abundante maleza, para la propagación del fuego, que surge por causas naturales o intencionales que solo Dios sabrá de sus orígenes o motivaciones. Nadie más.
"Con los bosques que se forman, con los colchones de hojas secas y con la maleza, todo se vuelve muy inflamable" y los resultados son devastadores: humaredas tremendas, toxicidad, daño ambiental y riesgo para los ambientes humanos de los alrededores.
La vecina Mariana mencionó un problema más, entre tantos. "Y es que el camión de la basura tampoco llega acá. Tratamos de reciclar la basura que podemos, pero la mayor cantidad la llevamos a contenedores. El camión de la basura anda por el centro y llega hasta a unas cuadras de donde llega el colectivo. Pero acá no llega", expresó.
Para contar con un panorama más aproximado de la zona de chacras perlense, cabe señalar que se encuentra en su práctica totalidad hacia el oeste del centro urbano. Y hay un dato aportado por la vecina por demás significativo y se relaciona con el continuo crecimiento poblacional del sector.
La explosión demográfico está dada por dos vertientes principales. De un lado, por la radicación de familias que, impulsadas por la pobreza, se instalan sin más en tierras abandonadas y, del otro lado, por la expansión de loteos privados como los conocidos por los nombres de Doña Hortensia y Don Raúl.
Lo dijo Mariana. El auge económico que vive la provincia de Neuquén por el petróleo y el gas de Vaca Muerta obra como un imán para gente de todas partes de la Argentina, que se vienen a la región en busca de una mejor existencia. El crecimiento imparable de la ciudad de Neuquén y los precios imposibles que se cobran por los alquileres obliga a muchos recién venidos a buscar un anclaje en Las Perlas.
Para concluir, un repaso de lo que enfrentan los vecinos del sector rural cuando van a efectuar consultas o reclamos al Municipio. Mariana: "Una vez yo fui a preguntar por unos papeles y la chica que me atendió no me supo decir por qué quienes vivimos en las chacras no pertenecemos al ejido de Las Perlas. Me dijo que nosotros éramos Cipolletti. Más no me supo decir. Lo que ella sabía y me dijo es que no se podía municipalizar Las Perlas por la cantidad de habitantes que no tiene en el DNI su domicilio en Las Perlas. Y con ello no se alcanza el número para elegir y decidir acá. Hasta que no haya más gente con su domicilio real en el DNI no se podrá municipalizar. Pero nuestro sector de chacras, de eso la verdad no me supo explicar nada".