ver más

Comercio local: se vende poco, se cambió el peceto por el chingolito y mucha gente pide comida

Penurias en el comercio local. Se vende menos, se reemplazó el peceto por chingolito, el pernil por bola de lomo, y anda mucha gente pobre pidiendo comida.

El comercio cipoleño vive un tiempo de penurias. Se vende menos, cierran locales y hay mucha gente pobre que pasa pidiendo algo que comer. Además, cambió el consumo y se opta por lo más barato. En las carnicerías, el chingolito reemplazó al peceto y la bola de lomo al pernil. Las pymes reclaman que bajen los impuestos.

El día a día en el sector mercantil no está dado por el bienvenido, pero acotado, poder adquisitivo de los pequeños empresarios y trabajadores relacionados con la industria petrolera. El conjunto de personas que constituyen y los ingresos que vuelcan en los comercios locales no alcanzan para compensar el efecto que los bajos salarios tienen sobre el consumo general.

Promedia el año y el dirigente José Luis Bunter escudriña a diario el horizonte en busca de señales de mejoras y reactivación. Su atención se centra en datos, noticias, informes, estadísticas, referencias de su propia actividad empresarial y referencias que recibe de otros comerciantes, lo que le aporta la experiencia cotidiana.

Cierre de local Cipolletti

El comercio cipoleño, como el del resto del país, sigue para atrás. Pocas ventas, cierre de establecimientos, cambios en el consumo marcados por lo más barato y mucha gente pobre que pide algo para comer. Marcas de la época.

Con ese bagaje, analiza el presente y atisba el futuro, que es su horizonte, en el que, por ahora, no observa nada demasiado positivo y el que, al contrario, le parece cada vez más sombrío, porque lo que observa no le permite albergar optimismo, al menos, para lo más inmediato.

Bunter es dirigente de la Cámara de Industria y Comercio (CIC), vicepresidente de la Federación de Entidades Empresarias de Río Negro (FEERN) y vicepresidente de la Confederación Federal PYME Argentina. Lleva no menos de dos décadas de actividad gremial empresaria y es especialista del rubro cárnico.

Como referente mercantil, le tocó lidiar con la dificilísima realidad que planteó en su momento la pandemia para el conjunto de la estructura económica nacional y regional, y también puso el hombro en otro momento complicado para los comerciantes locales y del país, el que se extendió durante 2018 y 2019, durante el cual arreció el cierre de comercios.

El comercio minorista sigue para atrás

En el presente, está muy preocupado. A nivel nacional, el informe de mayo de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) reveló una contracción interanual de las ventas en el comercio minorista de 1,2 por ciento, sumando en los cinco primeros meses del año una retracción del 3,1 por ciento.

Aunque se registró una mejora intermensual del 1,2 por ciento, se trata de un aumento leve que no rompe con la tendencia a la baja que se viene sufriendo y soportando.

En lo que más conoce, el rubro cárnico, el dirigente coincidió con recientes informes que muestran un incontenible derrumbe en el consumo de la carne vacuna. Los reportes de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) precisaron que el consumo anual por habitante cayó a 47,5 kilos, el registro más bajo de los últimos 20 años. Como referencia, durante los primeros dos mandatos del presidente Juan Domingo Perón el consumo per cápita se acercó a los 100 kilos.

Se busca lo más barato

Bunter, junto con confirmar el desplome en el plano local, refirió algunas circunstancias que ilustran la situación sectorial. Y es que no solo se vende menos, sino que la tendencia, muy marcada, es a la compra de cortes o productos relativamente más baratos, como la carne picada, que se cuenta entre lo que más se adquiere.

CARNE ECP (3)

En las carniceras, los consumidores se inclinan por la carne picada y cortes más baratos. Se cambia el peceto por el chingolito o el pernil por la bola de lomo. Aún así, se vende poco. Hay gente que quiere que le vendan carne y lo único que tienen son 300 pesos.

La carne picada, a diferencia de otros cortes, puede ser utilizada en una amplísima variedad de preparaciones culinarias, de las más diversas y prácticamente para todos los gustos. Por eso también es tan buscada.

La preferencia por lo más económico ha derivado hasta en cambios de costumbres. Por ejemplo, el tradicional pernil, que requería toda una ceremonia para su preparación, está siendo reemplazado por cortes de bola de lomo y cuadril que, además de no tener hueso, requieren una preparación menos ceremoniosa y paciente. Solamente, "los filetean finito". Además, se pueden comprar en una cantidad más ajustada y precisa, ideal para evitar dispendios.

Chingolito por peceto

Otro reemplazo, siempre en busca de algo más barato, es el del peceto por el menos exigente chingolito, que "es parecido al peceto, pero tiene nervio en el medio".

Frente a los cortes más queridos, pero más caros, para el puchero, ahora ha crecido la demanda de azotillo, un corte que antes era menos solicitado. "Su venta ha levantado mucho", a lo que ayuda su menor costo. Como corte con hueso, el azotillo muestra gran versatilidad de usos.

De acuerdo con distintas estadísticas circulantes, el descenso en el consumo de carne vacuna ha sido compensado, a nivel nacional, por un aumento en el consumo de carne de ave y de carne de cerdo. Pues bien, en base a su conocimiento y experiencia, Bunter sostuvo que las mayores ventas de ave y de cerdo no permiten equilibrar, en volumen, la baja del consumo de vacuno.

No llueven las pollerías

Indicó que, en su búsqueda de proteínas de origen animal, en la mesa argentina se sigue prefiriendo, con mucho, y pese a todo, la carne vacuna. "En efecto, el pollo y el cerdo se están tomando como alternativa a la carne vacuna y ha aumentado su venta, pero nunca al nivel de reemplazar el volumen que se ha perdido de carne vacuna. No hay un boom de ventas de pollo ni de cerdo, si no, lloverían las pollerías y lloverían las carnicerías exclusivamente de cerdo", enfatizó.

El dirigente indicó, por otro lado, que las carnes de pollo y de cerdo no se venden a precios mucho más baratos que la carne vacuna en los comercios minoristas y carnicerías. Sí se las puede comprar a precios bastante más económicos en supermercados y establecimientos de grandes superficies, por su mayor capacidad para proveerse de grandes cantidades y de hacer acopio. Y también por su mayor poder para incorporar producción importada.

Sobre la creciente importación de pollo y cerdo, afirmó que "se está haciendo un daño considerable a la producción y la industria nacional. Lo mismo pasa con la manzana, con la ropa y con distintos artículos en general". Responsabilizó grandemente de la situación a la carga impositiva que soportan, principalmente, las pymes, un problema que no ha revertido el actual gobierno argentino, pese a sus compromisos de campaña electoral.

Lo que le conviene a la gente

Sobre el contexto importador, a la población no se le puede achacar ninguna responsabilidad. Ocurre que, si los compradores compran lo que pueden, privilegiando lo más barato, es porque priorizan lo que mejor se corresponda con sus ingresos. Por eso, el fenómeno de la mayor importación puede ser criticado por los empresarios, pero "después, que le convenga o no le convenga a la gente, son dos mundos aparte".

Pero las penurias de los comerciantes no quedan en las menores ventas y el el menor consumo. Para los establecimientos que venden alimentos para preparar y para los locales gastronómicos, se está volviendo un drama "la cantidad de gente que está pidiendo algo para comer. Es alarmante la cantidad de gente que está pidiendo" que le proporcionen, que le donen algo de comida, denunció Bunter.

Mencionó, para graficar, que no hace tanto se logró superar "un problema en el sector gastronómico relacionado con que había gente que rompía las bolsas" de residuos que se dejaban en la calle para el servicio de recolección de la basura. Ocurría que "la gente que duerme en la calle, que aumentó su número en forma muy importante, rompía las bolsas, buscando comida, literal. Esperaban que cierre el local, que se sacaran las bolsas y las rompían ahí nomás". Al día siguiente, la vereda alrededor "era un desastre".

Bandejitas de los gastronómicos

En acuerdo con el Municipio, se coordinó que, tras la vuelta de los camiones recolectores, pasaran también las camionetas habilitadas para recolectar para que "limpiaran todo". Bunter resaltó que "la verdad que el Municipio se portó bien en eso y ahora los responsables de los locales gastronómicos, entendiendo la situación, ven si llega a quedar algún restante de comida y lo dejan afuera en una bandejita, preparado para la gente que va a buscar".

Pues bien, quienes imploran por algo que les den de comer acuden a las panaderías, a los almacenes, a las carnicerías y a todo otro comercio donde les puedan donar algo. "Antes, venían los chicos, es decir, por ahí eran los adultos quienes mandaban a los chicos a pedir. Pero, ahora, viene gente grande, gente que te dice que 'por favor, mirá, estoy pasando un mal momento. Me sería tan amable de ver si me puede dar algo'. Y bueno, uno, en la medida que puede, les da algo", manifestó.

"Se pone muy compleja la cosa. Pero el pueblo, la gente de Cipolletti tiene buen corazón y siempre trata de ayudar. Y es que hasta se podría decir que te puede doler más a vos, como comerciante, que a la gente que está pidiendo. Y, para peor, lamentablemente, no siempre hay algo disponible para dar", señaló, no sin tristeza.

Así las cosas, Bunter refirió que la baja del consumo y las ventas está vinculada no solamente con los precios de los productos, sino significativamente también con "la falta de poder adquisitivo" de los salarios.

Graficó esto resaltando que con un salario de 350.000 pesos en 2023 se comprobaba bastante más que con un salario de 1.100.000 ó 1.200.000 ó 1.300.000 pesos en la actualidad: "Ahora, en 2026, con estos salarios, vos podés comprar apenas la mitad de las cosas", aseguró. Y es claro, los ingresos de los asalariados se han depreciado enormemente.

Cobrar como se pueda

Para facilitar el consumo, en estos días de sueldos acotados, los comerciantes se esfuerzan por "fidelizar al cliente" y, para ello, "se están dando todas las posibilidades con todos los medios de pago. Tarjeta de crédito, tarjeta de débito, billeteras virtuales, descuentos en efectivo, combos de 2 por 1, de 3 por 1, se están dando todas las alternativas, hay sorteos, hay ofertas, liquidaciones de stock, de todo".

Lo que ha ocurrido, en síntesis, "es un cambió en los hábitos de consumo" paralelo "a un cambio en los hábitos de pago", alentado todo por los menores salarios de las más amplias franjas de la población y por una inflación que, si bien es menor que en otras épocas, no deja de hacerse sentir. "La gente trata de pagar con lo que puede y tratando de llegar a fin de mes en la medida que puede. La gente no se está dando lujos".

Conviene, además, que los consumidores estén siempre alertas. "Se está comprando la comida en créditos y en cuotas, aquél que se lo permite. Pero es un tema complejo" por el endeudamiento que se va acumulando con el tiempo y puede redundar, a la larga, en complicaciones. "Esto es un llamado de atención, es una alerta roja" que hay que hacer, advirtió.

El contexto nacional y regional

Referente local, provincial y nacional del sector mercantil y empresario pyme, Bunter fue categórico en cuanto al delicado momento económico del país y la responsabilidad que le cabe al presidente Javier Milei.

"Yo digo que el presidente (Javier Milei) de economía no sabe absolutamente nada. Porque, de todo lo dijo, no hizo absolutamente nada, ni bajar impuestos. Lo único que hizo fue generar ajustes, ajuste, ajuste y ajuste, y no a la casta, sino a los que menos tienen. Y es extremadamente doloroso".

Por otro lado, Bunter sostuvo que el impacto económico de Vaca Muerta no se percibe en lo comercios minoritas. El costado negativo pasa por la inclusión de la ciudad dentro del marco de "zona petrolera", por su sola y mera cercanía con Neuquén, ya que, en sí mismo, Cipolletti "no produce una gota de petróleo". La consecuencia de esto son los altos precios de bienes y servicios que enfrenta el conjunto de la población.