Abusadores, cercanos a sus víctimas
Mc Guire estimó que "desde mi opinión en particular tiene que ver con una perversión, aunque respetando a otros profesionales que piensan distinto. En algún punto lo que nosotros observamos es que uno se debe hacer cargo de sus actos, de su propia enfermedad. Los violadores generalmente pueden haber padecido esta problemática también. No tienen sintomatología perceptible, tienen una apariencia totalmente normal e incluso generalmente totalmente sobreadaptados, es decir, en algún punto tienen una personalidad seductora, muy compradora desde lo afectivo".
Mc Guire, quien disertó recientemente en Viedma, aseguró que "es muy difícil que (las víctimas) acudan a un consultorio por ese motivo. Seguramente el motivo de consulta va a ser por problemas laborales, problemas de parejas, problemas sexuales o familiares".
Agregó que "el poder o sometimiento que se establece entre la víctima y el victimario termina por doblegar la voluntad del niño e incluso termina teniendo como un vínculo si se quiere amoroso con la persona que ha abusado. Esto en realidad es un mecanismo de defensa a nivel psicológico que nosotros como profesionales de la salud mental lo denominamos identificación con el agresor".
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