Se profundiza la polémica por la tenencia de mascotas
El ataque de un dogo a una niña y la muerte de canes que estaban siendo castrados en el refugio de perros de la Isla Jordán han detonado un intenso debate social sobre las políticas aplicadas en la ciudad para las más queridas mascotas y también sobre la responsabilidad que deben tener los dueños de los animales y la comunidad toda.
En la ciudad existe una ordenanza de principios de 2011 en la que plantea la creación de un registro de propietarios y patentamientos de canes y felinos que nunca ha sido cumplida.
La propuesta apuntaba a que los propietarios se hicieran por completo responsables de la tenencia de sus mascotas y prohibía que éstas pudieran dejarse sueltas en la vía pública, en especial, los perros agresivos y peligrosos. Se establecieron también una serie de disposiciones como el uso de bozal para los canes y la obligación de llevar también collar y una placa identificatoria.
Para los propietarios de perros feroces se establecieron también sanciones para los casos de faltas y se dispuso la apertura de un registro municipal para determinadas razas: rottweiler, pitbull, doberman, mastín napolitano, burdeos, dogo argentino, bull terrier, american staffordshire terrier, fila brasileiro, tosa inu, akita inu y otros que son de gran riesgo.
Precisamente, el animal que agredió a la nena de apenas 4 años era un Dogo Argentino que resultó muy agresivo.
El no cumplimiento de la legislación de la comuna se suma a la irresponsabilidad de amplios sectores de la población que no se hacen cargo de sus mascotas, a las que dejan sueltas o que abandonan sin más cuando ya no las quieren.
La situación ha derivado en que en el refugio de perros de la Isla Jordán haya en la actualidad entre 400 y 500 animales, viviendo en un terreno no demasiado amplio y donde las dificultades de atención están al orden del día. El Municipio debe efectuar grandes esfuerzos para mantener a los animales con alimentos y medicamentos cuando lo requieren.
Mientras tanto, en las calles se siguen soltando o abandonando perros, con lo que el encierro de ejemplares no para de crecer. En este cuadro, las miles de castraciones que se llevan realizadas parecen no poder detener la notable presencia de animales en las calles sin dueños.
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