Se derrumbó un acantilado en Las Grutas

En Las Grutas se desprendió, otra vez, una roca de gran tamaño.

Un nuevo derrumbe del acantilado se registró en la playa de Las Grutas, entre la Tercera y la Cuarta Bajada, uno de los sitios más concurridos por los veraneantes. Por fortuna, ocurrió el lunes por la noche y en la arena no había gente.

Una vecina que vive a metros del lugar publicó en su cuenta de Facebook fotografías junto con un texto donde brinda los datos. Las imágenes muestran sobre la arena un trozo de roca más grande que una heladera comercial y otros algo más pequeños en los alrededores.

“Menos mal que pasó a la noche porque siempre hay imprudentes que no hacen caso y se instalan cerquita del acantilado”, expresó.

El comentario se refiere con acierto a que mucha gente ignora los carteles que alertan sobre la posibilidad de desprendimientos, y aun así se instalan bajo el murallón para protegerse del sol sin la necesidad de llevar una sombrilla hasta la playa. Incluso ayer, pocos días después del derrumbe, un grupo de personas, con niños pequeños, se había instalado en torno a las rocas caídas.

La mujer también aclaró que aún hay restos de roca en riesgo de caer. La advertencia es porque la temporada turística ya empezó, y cada vez llegan más visitantes.

El peligro está latente, dado que el murallón de todo ese sector es inestable. Todas las temporadas cuando comienza el ingreso de veraneantes se habla del riesgo para las personas que supone un desmoronamiento, pues suelen caer enormes porciones de roca.

Distintos estudios científicos alertaron sobre la permanente posibilidad de derrumbes y recomendaron medidas a tomar.

Entre ellos una investigación efectuada en 2007 por el Laboratorio de Oceanografía Costera, la Facultad de Ciencias Naturales y el Museo de la Universidad de La Plata. También el libro Las mesetas patagónicas que caen al mar: la costa rionegrina, del año 2005, en el que geólogo sanantoniense Renzo Bonuccelli les dedica un capítulo a los acantilados de Las Grutas.

Los especialistas recomendaron prohibir el estacionamiento vehicular en la franja costera más sensible, no eliminar los médanos que sirven de protección, tampoco permitir construcciones edilicias cerca de la costa, ni mantener canteros verdes, pues la humedad debilita el acantilado.

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Riesgoso

El último antecedente, en el verano 2017

El verano pasado, a mediados de enero, se produjo un desmoronamiento en la zona de los acantilados. Fue enorme y no provocó heridos de milagro porque fue de madrugada, cuando no había nadie, igual que lo ocurrido esta semana.

Los desprendimientos obedecen a cuestiones naturales, pero también al incumplimiento de pautas preventivas en la urbanización de la villa turística. Tampoco se respetan en la playa, donde muchos veraneantes se ubican junto a las rocas a pesar de estar prohibido.

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