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Redoblan controles por la triquina

Se está en época de matanza de porcinos en los chiqueros familiares y se deben tomar precauciones.
A partir de mayo y durante los meses del frío, se desarrolla en Cipolletti y la región la temporada de faena de cerdos en los numerosos criaderos domésticos y semiclandestinos que utilizan la carne porcina para el consumo familiar y un excedente para la venta en circuitos informales. En este tiempo, y por la misma circunstancia, es cuando suelen reportarse los casos de triquina en chanchos debido a que en esta zona la enfermedad es una endemia.
Sabedores de este comportamiento cíclico, en la Municipalidad se redoblan los controles y se hacen llamados a tener cuidado con el consumo de productos de carne de marranos que se consumen sin cocción, como el jamón, la bondiola y distintos tipos de facturas del animal.
La prevención principal pasa por llevar pequeñas muestras del cerdo faenado a los veterinarios para que se efectúen los análisis correspondientes. La detección de la triquina, un gusano parásito, se puede hacer sin mayores inconvenientes con los medios adecuados y los conocimientos de un profesional.
En Cipolletti, la presencia de la triquina es un endemismo y se da, sobre todo, en los criaderos y chiqueros familiares ubicados en la periferia rural. Justamente, hace algunos días se descubrieron en Ferri dos chanchos contaminados provenientes de El 30, donde son muchos los pobladores que tienen porcinos para su sustento alimentario.
Desde la comuna, se informó que los chachos fueron debidamente incinerados y de los casos se dio la alerta obligatoria a las autoridades del SENASA, repartición nacional que vigila la recurrencia de este tipo de enfermedad animal que puede transmitirse a los humanos.
Para controlar la presencia de la triquinosis y evitar su contagio a las personas, en el municipio  trabajan en particular sobre el tema las áreas de Gestión Ambiental y Bromatología, dependientes de la dirección de Comercio.
La triquina es potencialmente letal en los humanos, ya que el parásito, al ingresar al organismo humano, se aloja con preferencia entre los músculos, siendo muy peligroso su alojamiento en el corazón. Los cerdos se contagian al comer roedores que son el hábitat natural del parásito temido.