Con $150 millones, la provincia respaldará iniciativas de UNRN y UNCO en ambiente, salud, tecnología, género y desarrollo comunitario.
Con la selección de 19 proyectos, el Gobierno de Río Negro cerró la convocatoria 2025 del Programa de Financiamiento de Extensión Universitaria para el Desarrollo, que destinará $150 millones a iniciativas que, a través de las universidades, llegarán directamente a la comunidad.
La propuesta, impulsada por el Ministerio de Educación y Derechos Humanos de la provincia mediante la Unidad Provincial de Enlace con las Universidades, tuvo una amplia repercusión: se recibieron 79 presentaciones de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) y de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo).
La convocatoria, formalizada por las resoluciones 622/25 y 1214/25, se planteó como un instrumento para impulsar políticas públicas innovadoras con la participación de universidades, organismos estatales y organizaciones sociales. En total, se seleccionaron 12 proyectos de la UNRN y 7 de la UNCO, con presencia en todas las regiones rionegrinas.
Las temáticas elegidas abarcan problemáticas estratégicas como Ambiente y Cambio Climático, Seguridad Alimentaria, Igualdad Social, Energías y Minería, Inteligencia Artificial y Nuevas Tecnologías, Salud Comunitaria, Educación STEM, Habilidades Blandas, Detección y Promoción de Vocaciones Científicas, Transformación Digital, Género y Sexualidades, además de Reducción de Riesgos y Desastres.
Según los datos oficiales, más de 500 estudiantes universitarios, docentes, investigadores y representantes de organizaciones sociales se verán directamente involucrados.
“Esta convocatoria refleja la apuesta del Gobierno de Río Negro por un modelo de desarrollo basado en la innovación, la equidad territorial y la participación ciudadana, donde las universidades cumplen un rol central en la construcción de soluciones concretas para la sociedad”, destacó Daiana Neri, secretaria de la Unidad Provincial de Enlace con las Universidades.
El proceso de evaluación estuvo a cargo de un Comité de Expertos Independientes, conformado ad honorem por referentes de la Universidad Nacional de Cuyo, la Universidad de Buenos Aires y la propia provincia. La revisión técnica se realizó bajo criterios de consistencia, impacto institucional, factibilidad, sostenibilidad y grado de asociatividad.
A diferencia de otras convocatorias de corte estrictamente académico, en esta oportunidad también se valoraron criterios de equidad territorial y representación institucional. La decisión garantizó que los fondos no se concentraran en una sola zona, sino que llegaran a diferentes regiones de Río Negro, fomentando un desarrollo equilibrado. Además, se aseguró una distribución proporcional entre las universidades, consolidando un esquema de cooperación académica.
En esa línea, los 7 proyectos calificados como “Excelente” y los 12 evaluados como “Muy Bueno” recibirán financiamiento completo. Cada iniciativa tendrá un plazo de ejecución de un año y podrá acceder a un aporte no reintegrable de hasta $15 millones.
El Programa de Financiamiento de Extensión Universitaria para el Desarrollo fue diseñado con el objetivo de fortalecer la función extensionista de las casas de altos estudios. Bajo esta lógica, los proyectos no solo apuntan a generar conocimiento, sino también a aplicarlo directamente en los territorios, en articulación con municipios, instituciones provinciales y organizaciones de base.
Se trata de una estrategia que busca acercar la universidad a las necesidades concretas de la sociedad: desde promover la seguridad alimentaria en comunidades rurales hasta diseñar soluciones digitales para pequeñas y medianas empresas, pasando por proyectos de formación en habilidades blandas y acompañamiento a programas de género y diversidad.
La decisión del Gobierno provincial de destinar $150 millones a esta convocatoria se enmarca en un modelo de financiamiento que entiende a la educación superior como motor de innovación y transformación social. La magnitud de los fondos, sumada al alcance provincial de las iniciativas, permite dimensionar el impacto esperado en el corto y mediano plazo.