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De 2 mil a 20 mil: por la inflación cambia el pedido para homenaje a René Favaloro

La legisladora Silvia Morales volvió a presentar un proyecto de Comunicación dirigido al Ejecutivo Nacional para que la figura del fallecido médico estuviera en billetes de $2 mil. Insistió con la misma propuesta, pero con billetes de 10 mil y 20 mil.

A principios del año pasado, la legisladora Silvia Morales (JSRN) presentó un proyecto de Comunicación dirigido al Poder Ejecutivo Nacional, al Banco Central y la Casa de la Moneda de la República Argentina, para que los billetes de $2 mil llevaran la imagen del médico René Favaloro, quien lamentablemente se quitó la vida en el 2000.

El planteo no tuvo eco y ese dinero se imprimió con las figuras de Cecilia Grierson y Ramón Carrillo, personalidades que se destacaron en el desarrollo de la medicina en el país.

Recientemente la diputada rionegrina volvió a impulsar la misma iniciativa, pero ya no con billetes de $2 mil, sino que ahora sugiere que sean de 10 mil y 20 mil pesos.

Si bien no lo explicó, el incremento de la inflación pudo haber promovido que modificara el valor nominal, ya que al rítmo galopante que lleva no sería descabellado suponer que en poco tiempo su capacidad adquisitiva sea mínima. Aunque, es cierto, tarde o temprano pasará los mismos con los de mayor denominación.

Silvia Morales

Los fundamentos son similares. Morales afirma que Argentina “aún no le ha rendido el homenaje que se merece el Dr. René Favaloro, quien, por su vocación profesional en la medicina, cumplió un rol científico preponderante que trascendió los límites de la medicina argentina, ya que sus técnicas quirúrgicas constituyeron un avance para la cardiología a nivel mundial”.

Destacó que además de su vocación de servicio y su visión inclusiva de la salud, fue el creador de la técnica del bypass o cirugía de revascularización miocárdica que, desde su aplicación ha salvado a millones de vida en todo el mundo y le dio un enorme prestigio profesional.

Morales recordó que Favaloro nació en 1923 en una casa humilde del barrio “El Mondongo” de La Plata.

A tan sólo una cuadra de su hogar se levantaba el Hospital Policlínico como presagio de un destino que no se hizo esperar. Con apenas cuatro años de edad, Favaloro comenzó a manifestar su deseo de ser “doctor”.

Habiendo culminado sus estudios secundarios, ingresó en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata. En el tercer año comenzó las concurrencias al Hospital Policlínico y con ello se acrecentó su vocación al tomar contacto por primera vez con los pacientes. Nunca se limitaba a cumplir con lo requerido por el programa, ya que por las tardes, volvía para ver la evolución de los pacientes y conversar con ellos,

También cumplió una labor destaca en Jacinto Aráuz, pueblo de La Pampa, al que acudió por una suplencia de tres meses y en el que se quedó 12 años. Su pasión por la medicina se gráfica en su siguiente frase: “...Ahora si yo indico que hay que operar a este porque es estanciero y al peón no, ese día tengo que tirar el bisturí y no trabajar más...”.

El aporte que revolucionó la cirugía coronaria

Luego de terminar sus estudios en la Universidad Nacional de La Plata, Favaloro viajó para especializarse en la Cleveland Clinic, de Estados Unidos. A comienzos de 1967, Favaloro comenzó a pensar en la posibilidad de utilizar la vena safena en la cirugía coronaria. Llevó a la práctica sus ideas por primera vez en mayo de ese año. Su aporte científico consistió en la estandarización de esta técnica, llamada del bypass o cirugía de revascularización miocárdica. Este fue el trabajo fundamental de su carrera, lo cual hizo que su prestigio trascendiera los límites de ese país, ya que este procedimiento cambió radicalmente el tratamiento de la enfermedad coronaria.

Dicha técnica quirúrgica está detallada en profundidad en su libro Surgical Treatment on Coronary Arteriosclerosis, publicado en 1970 y editado en español con el nombre Tratamiento Quirúrgico de la Arteriosclerosis Coronaria. Hoy en día se realizan entre 600.000 y 700.000 cirugías de ese tipo por año solamente en los Estados Unidos. Su aporte no fue casual sino el resultado de la elaboración de conocimientos profundos de su especialidad, de horas y horas de investigación y de intensa labor. Favaloro decía que su contribución no era personal sino el resultado de un equipo de trabajo que tenía como primer objetivo el bienestar del paciente.

El profundo amor por su patria hizo que Favaloro decidiera regresar a la Argentina en 1971, con el sueño de desarrollar un centro de excelencia similar al de la Cleveland Clinic. Deseaba crear un centro médico que combinara la atención del paciente, la investigación y la educación.

Así lo manifestó en su carta de renuncia a Effler: “Una vez más el destino ha puesto sobre mis hombros una tarea difícil. Voy a dedicar el último tercio de mi vida a levantar un Departamento de Cirugía Torácica y Cardiovascular en Buenos Aires, por ello afirmo lo siguiente: en este momento en particular las circunstancias indican que soy el único con la posibilidad de hacerlo”. Con ese objetivo creó la Fundación Favaloro en 1975 junto con otros colaboradores y afianzó la labor que venía desarrollando desde su regreso al país. Uno de sus mayores orgullos fue el de haber formado más de cuatrocientos cincuenta residentes provenientes de todos los puntos de la Argentina y de América Latina. Su aporte al tratamiento cardiovascular contribuyó a elevar el nivel de la especialidad en beneficio de los pacientes mediante innumerables cursos, seminarios y congresos organizados por la fundación, entre los que se destaca Cardiología para el Consultante, que tiene lugar cada dos años.

Hoy la Fundación Favaloro continúa su trabajo, fortaleciendo su legado y cumpliendo un rol esencial en la medicina argentina.