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Son del Mariano Moreno y Prieto, donde afirman que los robos aumentaron en las últimas semanas. Piden un destacamento policial y que el Estado intervenga con menores que delinquen.
La inseguridad sigue generando preocupación en distintos sectores de la comunidad cipoleña, uno de los temas que con énfasis planteó enfrentar el intendente Rodrigo Buteler.
Ese padecimiento movilizó a vecinos de los barrios Mariano Moreno y Prieto, aledaños a la Ruta Nacional 22 y que divide la calle Lisandro de la Torre, dado que viven con suma precupación una ola de robos y hurtos que se ha incrementado en las últimas semanas.
Afirman que los ladrones se meten a las casas a cualquier hora del día sin importarles que posean alarmas o cámaras de seguridad o que estén sus moradores.
“Esto pasa todos los días y en algunos lugares hasta han entrado tres veces en pocos días”, advirtió uno de los damnificados que contactó a este medio, debido a que optaron por hacer pública la inquietud.
El sábado habitantes de ambos sectores mantuvieron una reunión con el fin de reclamar a las autoridades que incrementen las medidas de seguridad. Anunciaron que pedirán una audiencia en la Fiscalía y también con el intendente Rodrigo Buteler.
Como medida más urgente requerirán la instalación de un destacamento policial con un móvil propio, que permita realizar permanentes recorridas callejeras.
En uno de los casos más impactantes que se dieron a conocer, un menor de edad ingresó a una vivienda por una ventana tras saltar un alto portón, y se apoderó de dos notebooks. Además tenía un televisor preparado, pero la dueña escuchó ruidos desde el piso superior, y cuando lo descubrió el intruso escapó sin poder cargarlo.
"Imaginate el susto que se llevó la señora al encontrarse con el pibe dentro de su casa", expresó la misma fuente.
Al adolescente lo conocen y lo apuntan como el autor de varios hechos, ya que no solo lo ven frecuentemente merodear por el sector esperando la ocasión para introducirse a las propiedades, sino que también lo han captado las cámaras de seguridad en plenos golpes delictivos.
Incluso saben que vive en un asentamiento ubicado al sur de la Ruta 22, y que suele moverse acompañado por chicos de su misma edad y personas mayores, que sospechan son los instigadores.
Relataron que la vez que se cruzó con una de las víctimas, el muchacho mostró un rostro desencajado, como bajo los efectos de drogas o alcohol.
El temor que tienen es que como como notan que no hay medidas para ponerles freno, se acreciente la voracidad delictiva y que en su desconcierto actúen con violencia al ser atrapado.
Pero también advierten sobre el riesgo de una reacción en defensa por parte de los damnificados, ya que crece la indignación al advertir que están en completo estado de vulnerabilidad.
Los vecinos aseguran que cada vez que ocurre un hecho llaman a la policía y concurren prestos. Pero aclaran que solo toman las quejas, dan una recorrida y luego se van.
Además afirman que aunque les indican donde encontrar a los ladrones, porque tienen ubicada hasta el lugar donde paran, los uniformados explican que le comunican los datos a la Justicia, pero que no acciona por tratarse de menores de edad.
Entienden que como informaron donde los pueden atrapar deberían realizar allanamientos para dar con los autores.
Por eso reclaman la actuación de otros organismos del Estado que se encarguen de esos chicos por sus adicciones y condiciones de vida, porque también los consideran víctimas.
Creen que son manejados por delincuentes mayores. Entre ellos, sospechan de un sujeto que se moviliza en una moto.