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La familia del turista australiano que murió en Bariloche no quiso repatriar el cuerpo

El cadáver permaneció más de dos meses en la morgue. Lo sepultaron en el cementerio municipal porque su familia no se interesó en trasladar el cuerpo.

El 12 de febrero de este año, el cuerpo de un turista australiano de 30 años fue hallado en Bariloche. Su deceso se produjo por una autodeterminación y recién el los últimos días, luego de más de dos meses de trámites internacionales, el cuerpo fue sepultado en la ciudad lacustre rionegrina.

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A partir del hallazgo del cadáver del ciudadano australiano, el Ministerio Público Fiscal inició las gestiones para contactar a los familiares de la víctima, quienes no se sorprendieron con la noticia. Desde el organismo le informaron sobre la necesidad de iniciar el trámite para repatriar el cuerpo, aunque la familia rechazó la opción.

Fuentes del organismo le confirmaron que desde el entorno cercano del turista expresaron desinterés en repatriar el cuerpo, argumentando dificultades económicas para poder afrontar el costo.

El Ministerio Público, a partir de esa respuesta, inició las gestiones consulares con la misma finalidad, aunque tampoco hubo respuestas afirmativas.

Fiscalía Bariloche

Producto de esas trabas, el cuerpo de la víctima permaneció durante más de dos meses en la morgue local hasta que, cuando promediaba abril, fue sepultado en el Cementerio local, luego de otro trámite complejo con el municipio local.

Cómo llegó el turista australiano a Bariloche y de qué manera murió

John Ronald Douglas Byron se alojó el 7 de febrero en una hostería local y la reserva era por tres noches, es decir que el 11 a las 10 debía abandonarla y realizar el trámite del check out.

Sin embargo el dueño del establecimiento notó su ausencia y por ese motivo optó por radicar una denuncia por presunta desaparición de persona.

Al día siguiente de la fecha en la que debía dejar la habitación, el 12, su cuerpo fue hallado en la costa del lago Nahuel Huapi. Luego del operativo de rigor, la Justicia dispuso que sea sometido a una autopsia, la cual confirmó que el deceso se produjo por una autodeterminación.

El caso pasó a la órbita del Ministerio Público Fiscal, que inició la compleja tarea de ubicar a sus familiares. Lo logró, tras una efectiva gestión. Sin embargo la respuesta no era la esperada.

Tras recibir la negativa de hacerse cargo del cuerpo y de afrontar los costos de repatriación, el Ministerio Público contactó a las autoridades consultares del país de Oceanía, aunque tampoco fue posible lograr que se hagan cargo de dicho trámite.

La tercera opción, que fue la que finalmente se llevó adelante, fue ante el municipio local, para inhumarlo en el cementerio local.

Sin embargo dicho trámite también fue complejo ya que, para poder ceder una parcela, era necesario tramitar un certificado de indigencia.

El cuerpo, luego de permanecer más de 2 meses en la morgue local, fue sepultado como NN en el Cementerio local. Ni las gestiones internacionales, ni la insistencia de los funcionarios judiciales locales ante la familia del hombre, pudieron lograr que los restos de John Ronald Douglas Byron descansen en paz en la tierra que lo vio nacer.

Quedará entre las historias urbanas de Bariloche, la del australiano que eligió el frío de la Patagonia para terminar con su vida. Una vida de la que nadie supo más que su nacionalidad, su nombre y el desinterés de su familia por darle en Australia un último adiós.

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