Peronista y apasionado de la política
Su tenaz militancia lo llevó a ser diputado nacional, intendente y mandatario provincial.
Apasionado por la actividad política, el fallecido gobernador de Río Negro, Carlos Soria, fue militante del peronismo desde su juventud. Dueño de un carácter fuerte, su palabra vehemente y muchas veces polémica lo identificó nítidamente en la arena pública provincial, de la que fue uno de sus principales animadores. No era un hombre de medias tintas. Con su estilo frontal y a fuerza de tenacidad logró ser intendente de General Roca por dos períodos y luego mandatario de la provincia. La muerte segó su carrera algo más de 20 días después de llegar al Ejecutivo rionegrino.
Nacido en Bahía Blanca pero arraigado en General Roca desde muy joven, ejerció la profesión de abogado y hasta llegó a compartir estudio jurídico, en algún momento, con uno de sus grandes rivales, el ex gobernador radical Pablo Verani. Pero lo suyo era la política, a la que dedicó sus mayores esfuerzos y voluntad.
Familia militante
Carlos Ernesto Soria, conocido popularmente como “El Gringo”, vio la luz del mundo el 1 de marzo de 1949. Tenía así, al momento de su deceso, 62 años. Su padre, Ernesto Soria, militó en el peronismo bonaerese y sufrió las persecuciones y avatares que siguieron al golpe militar de 1955, que derrocó al presidente Juan Domingo Perón. La mal llamada Revolución Libertadora, con su accionar represivo, marcó a su familia.
Pero no fue únicamente la dictadura la que descargó su autoritarismo sobre los Soria. El progenitor también conoció la cárcel política durante el gobierno de Arturo Frondizi, en tiempos de proscripción del peronismo.
El primer destino rionegrino de Carlos Ernesto fue San Carlos de Bariloche, ciudad a la que se había mudado junto con los suyos a consecuencia del clima represivo de aquellos años. En 1962, la familia recala en General Roca, que se convertirá en el lugar en el mundo del ahora fallecido gobernador provincial.
Tras cursar el secundario en el Colegio Domingo Savio, se graduó de abogado en 1973, en la Universidad de Buenos Aires. Para ejercer, se instaló en su ciudad de adopción. Pero ya era un activo militante del peronismo, que llevaba en la sangre. Su carrera política fue transitando por todos los niveles partidarios, siempre en ascenso. En 1987, su proyección dio un salto, al acceder a una banca de diputado de la Nación, siendo reelegido en cuatro ocasiones, la última de ellas por la provincia de Buenos Aires.
En 1999 fue convocado por el entonces gobernador de Buenos Aires, Eduardo Duhalde, para ocupar el Ministerio de Justicia y Seguridad de Buenos Aires, que ocupó por poco tiempo. En 2002, luego de la crisis institucional que eyectó de su cargo al ex presidente radical Fernando de la Rúa, asumió la primera jefatura del país el senador Eduardo Duhalde, quien lo designó titular de la SIDE, siendo su paso por este cargo el que le ha valido muchas de las críticas de sus adversarios más encarnizados.
Su deseo de intervenir a fondo en la política de Río Negro, lo llevó en 2003 a postularse para gobernador, siendo derrotado entonces por el radical Miguel Saiz. Ese mismo año, probó suerte como candidato a intendente de Roca, donde consiguió una ajustada victoria por menos de 200 votos. Sin embargo, fue el comienzo de la etapa más exitosa de su carrera, ya que en 2007 fue reelecto con un gran apoyo popular. Su gestión comunal significó grandes avances para su ciudad, de la que se convirtió en caudillo indiscutible, potenciando el declive de figuras históricas del radicalismo que tenían allí su bastión.
Momento de triunfo
En 2011 tejió y consolidó una alianza con el intendente de Cipolletti, Alberto Weretilneck, líder del Frente Grande provincial. El acuerdo resultó trascendente porque, unidos en la fórmula del Frente para la Victoria, consiguieron el 25 de septiembre del año pasado un aplastante triunfo sobre la UCR, que gobernaba la provincia desde 1983, en el advenimiento de la democracia. Fue su momento de gloria, la concreción de sus principales anhelos, cuando nada hacía prever el trágico desenlace que se produjo en la madrugada de ayer, primer día del año 2012.
Casado con Susana Freydoz, tenía cuatro hijos: Martín, actual intendente de Roca, Germán, Carlos y Emilia. En vida, padeció algunas afecciones del corazón y era hipertenso. Su carácter fogoso y su elocuencia oratoria hacían que muchas veces sus cercanos temieran por su salud. Entre sus aficiones se contaba la de coleccionar armas.
Su última entrevista: "Esperé durante muchos
años para tratar de poner en pie la provincia"
El gobernador Carlos Soria brindó el sábado por la tarde su última entrevista radial al periodista Omar Fuentes de LU 19 La Voz del Comahue. El objetivo de la charla fue realizar un saludo de fin de año a todos los rionegrinos.
“Esperé durante muchos años un momento especial como éste para tratar de poner de pie a mi provincia, a nuestra provincia, la de todos nosotros, a los que nos acompañaron en el desafío y a los que no, acompañándome con sus críticas que me sirvieron para saber qué tengo y qué no tengo que hacer”, manifestó.
Expresó que “el año nuevo es un desafío para todos los rionegrinos” en el camino de “tratar de vivir mejor todos y no unos pocos”. Destacó la necesidad de “poner en macha en plenitud y en libertad todas nuestras fortalezas que son el turismo, la fruticultura, el gas, el petróleo, la minería, la pesca, los valles irrigados, la ciencia y la tecnología, el INVAP, con ese potencial tenemos muchas posibilidades que nos vaya bien”, enfatizó.
Posibilidades tremendas
Dijo que “todo el mundo está ávido de materia prima de calidad, tecnología de primer nivel, tenemos todas esas cosas” y mencionó por su valor único la Meseta de Somuncurá y también la “gran reserva petrolera. Hay posibilidades tremendas para que la provincia se desarrolle, hay que pasar algunos sinsabores, es como pasar de una enfermedad a curarse. Superemos el paso para afrontar con la frente alta de la dignidad el futuro”.
Indicó que hay rionegrinos “angustiados” por la situación de crisis de la provincia pero pidió a todos que “tengan confianza, por estos días”. Convocó a los que “tienen zozobra” a que “tengan confianza” sin olvidar que hubo otros que “confiaron 28 años y terminaron muy mal”, obvia alusión al período de gobierno del radicalismo.
Sostuvo que con el paquete de medidas impulsadas por su gobierno para reestructurar el Estado provincial “va a ser muy poca la gente afectada, vamos a superarlo, me voy a poner al frente para que esta gente también pueda superar sus angustias, y se incorporen con plenitud al desafío de construir la provincia que nos merecemos”.
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