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Lamentable final para motos y autos

En el depósito municipal de vehículos secuestrados por faltas, cientos de rodados se van destruyendo con el tiempo. Sus propietarios no pagan la multa y los dejan abandonados.

Los operativos de tránsito de la comuna, ante la irresponsabilidad de muchos conductores, mantienen prácticamente lleno el lugar de resguardo.

Más de 480 motos secuestradas permanecen en el depósito municipal ubicado en los viejos galpones de la ex Corpofrut. Junto a ellas, hay unos 25 autos y camionetas. La mayor parte de esa multitud de vehículos yace inerte casi a la intemperie, acumulando polvo, deposiciones de palomas, ceniza volcánica y el óxido que deja la lluvia.
Resulta dantesco y hasta patético ver cómo ese espectáculos de fierros, gomas y plástico, los materiales de los rodados, se va degradando y pudriendo paulatinamente, sin posibilidad de pensar en algún fin útil si se acumulan años de permanencia en el resguardo.
 
Techo perforado
El sector que ocupa el depósito está en el extremo oeste del complejo de ex galpones, al fondo de un pequeño túnel formado por la gigantesca estructura edilicia que tenía el viejo predio. La mayoría de las motos, casi todas ellas con mucho tiempo alojadas allí, están en el ala más exterior, cubierta por un techo todo roto y perforado. El cielo se observa fácilmente entre la altura de chapas agujereadas.
Queda claro que la intemperie se filtra por todas partes. Motos y autos tienen una pátina blancuzca, más espesa y opaca mientras más meses y años lleva allí el vehículo de que se trate. En un corralito que forman tres paredes y una malla metálica rojiza de oxidada, están las motos retenidas hace más tiempo. Al lado, fuera del cerramiento, en una nave aledaña del complejo, se guardan tras una puerta asegurada con una tranca las motos más nuevas. Los autos están junto al corralito. Los propietarios de toda esa masa mecánica, sin dinero para pagar o sin ganas de hacerlo, los abandonan.
 
Calor insoportable
Un sereno pervive, transpirando, en una cabina minúscula. El calor se hace sentir insoportable. Los rodados lucen, cuando la mugre lo permite, la faja correspondiente al secuestro. Las palomas se pasean encima del techo roto, zurean como conversando y de repente pierden peso. Una mancha blanca y negra más se suma, casi imperceptible, a las superficies de los vehículos.
Los operativos de control de la Municipalidad arrojan de continuo como resultado muchas más motos y autos secuestrados. Néstor Curcio, titular de Fiscalización y Organización Interna, dijo que las faltas más habituales de los conductores son por la falta de documentación y de licencia de conducir. No son pocos, además, quienes van a bordo de motos sin el casco obligatorio. No hay mucha responsabilidad entre los cipoleños frente al tema del tránsito ni frente a la drástica política para el área de la comuna.
 
Incumplimiento
De vez en cuando, incluso van a parar al depósito vehículos utilizados como taxis. Por algún incumplimiento a las normas, terminan estacionados en el predio.
El Juzgado de Faltas tiene a su cargo las sanciones y la permanencia de los rodados en el sector. Si se paga la multa correspondiente, se puede retirar la pertenencia. Muchos conductores prefieren no abonar nada y perder su vehículo. Algunos ya llevan cuatro o cinco años en las instalaciones, indicó Curcio. El tiempo, creador y destructor a la vez, en este caso se encarga de destruir, lenta pero sostenidamente, lo que alguna vez sirvió para transportarse.

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