La marea deja a los barcos sin agua

El movimiento del mar se nota en el muelle mucho más que en Las Grutas.

El paisaje costero puede cambiar rotundamente en cuestión de horas. De un momento a otro el mar se retira y deja lugar a un arenal húmedo que se asemeja a un desierto. El turista desprevenido se asombrará, sobre todo quienes vengan de zonas alejadas del mar.

La ciencia explica que el fenómeno se produce por la fuerza gravitacional que ejercen la luna y, en menor medida, el sol sobre los océanos y mares. Ocurre diariamente cada seis horas.

En Las Grutas el movimiento marino permite una playa espaciosa, cuando está baja, o apenas una lonja de arena incómoda para los veraneantes, cuando está en pleamar. Pero más evidente queda el comportamiento de la masa acuosa en la ría de San Antonio Oeste, donde se encuentra el muelle municipal pesquero.

Al subir la marea los barcos quedan flotando sin que nada extrañe. Es el momento en que se realizan las tareas para zarpar a las capturas o de regresar tras una expedición. Sin embargo, al retirarse el agua, las embarcaciones permanecen con los cascos apoyados en seco, recostados sobre los laterales del amarradero.

El descenso, así como la subiente, es paulatino y persiste hasta reducir la ría a un arroyito mínimo. Apenas unos charcos rezagados permiten -con cuidado para no caer porque el suelo resbaladizo- acercarse a las embarcaciones y comprobar su real envergadura.

En la actualidad hay cerca de 20 buques que operan en el muelle sanantoniense. Arvi, Diego Facundo, Don Gregorio, Fiesta, Gloriosus, Marina Z, Mario R, Mercedes F, Natale y Orión I son algunos.

Mucho movimiento

La actividad es intensa en las últimas cinco temporadas, desde que se comenzó a pescar langostinos, una especie que no habitaba el golfo San Matías pero que apareció de un momento a otro. Desde el sector científico se adjudica la presencia a cuestiones naturales.

Por ejemplo en 2012, cuando arrancó el boom, se capturaron 50 toneladas, mientras que este año fueron 11.000.

El producto, además de ser delicioso, tiene un alto valor comercial, lo que ha despertado el interés de empresarios de otras provincias y más de un reclamo con los locales por la aparición de los foráneos. También provocó conflictos por el destino que se les da a los residuos de la producción.

Históricamente el objetivo de la pesca en la zona era la merluza, pero quedó relegada por el crustáceo.

Se puede visitar, pero con cuidado

Este verano, el Municipio de San Antonio habilitó horarios para el ingreso de visitantes al muelle.

La medida, oficializada ayer, se estableció luego de que Prefectura prohibiera el ingreso de personas ajenas a la actividad portuaria por razones de seguridad y muchos veraneantes se quejasen.

De acuerdo con lo establecido, los turistas podrán recorrer el lugar todos los días de 9 a 12 y más tarde, de 15 a 17.

No obstante, los paseos estarán sujetos a las maniobras de carga y descarga de los barcos. Cuando se esté en plena operación, la entrada estará vedada, según indica un cartel de Prefectura. Así, buscarán mantener el muelle como atractivo turístico sin comprometer la seguridad de visitantes y pescadores.

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