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La cárcel, cada vez peor

La defensora del Pueblo detectó serias falencias en la prisión local.

La defensora del Pueblo de Río Negro, Nadina Díaz, aprovechó su visita a la ciudad para acudir, de manera sorpresiva, a la cárcel local. La funcionaria había recorrido las instalaciones semanas atrás, oportunidad en la que había solicitado un informe sobre el funcionamiento del penal. Sin embargo, no recibió respuesta alguna, por lo que optó por aparecerse sin anuncio y realizar una inspección ocular.
Díaz llegó junto con su equipo de asesores y se entrevistó con el director del establecimiento, Emilio Martínez, quien los acompañó durante el recorrido.
La principal preocupación expresada en torno a las condiciones de la penitenciaría es la superpoblación percibida. Actualmente, la cárcel alberga a 144 presos, cuando su capacidad oficial es de 120. Para colmo, el pabellón C se encuentra clausurado a causa de la gran humedad que tienen sus muros, lo que genera un peligro inminente de electrificación. “Esto provocó, a su vez, hacinamiento en otros sectores del penal”, remarcó Díaz.
Otra de las falencias detectadas es que la ubicación de los internos no discrimina entre condenados y procesados peligrosos, “en franca vulneración de normas constitucionales e internacionales de Derechos Humanos”, según especificó la defensora.
También se denunció carencia de personal, lo que repercute directamente en la sobrecarga de tareas y afecta la seguridad de la institución.
Reclamo de los presos
Por su parte, los internos de la cárcel cipoleña denunciaron la mala atención sanitaria, alegando que concurre un solo médico que atiende dos veces por semana, solo dos horas, para las 144 personas alojadas.
“Como consecuencia lógica, existen importantes demoras en turnos médicos y atenciones odontológicas, entre otros puntos”, señalaron desde la Defensoría.
Lo mismo sucede con la atención psicológica. Si bien cuentan con una profesional que diagnostica a los reclusos, no hay quién les brinde un tratamiento.
Además, los presos reclamaron frazadas, colchones y ropa de cama, ya que las existentes no alcanzan para todos.
Díaz aseguró que también constataron desbordes cloacales, generados por la salida de funcionamiento de las bombas sumergibles de alta presión, lo que pone en serio peligro la salubridad de internos y penitenciarios, ya que están en constante contacto con las aguas servidas.
Como si fuera poco, en el sector 21 encontraron una inmensa comunidad de cucarachas, lo que dejó al descubierto la poca higiene del lugar.
Díaz comentó que con la información recabada, más la que les brindó el director del penal, realizaran un informe que será entregado al Servicio Penitenciario y al Ministerio de Seguridad y Justicia, para que en el plazo de 10 días den una respuesta.