En Las Grutas los médanos son negocio y diversión

El sandboard es furor en Las Coloradas. Alquilan las tablas por 150 pesos por hora.

Los médanos de Piedras Coloradas, la bellísima playa ubicada a cinco kilómetros al sur de Las Grutas, están buenos para la práctica del sandboard, la disciplina deportiva que consiste en descender sobre una tabla encerada.

Son unos seis o siete segundos emocionantes. Primero hay que trepar la montaña de arena y desde lo alto arrojarse sentado sobre la plancha de madera, que se parece a las que se utilizan en la nieve, y otras como patinetas sin ruedas. Se puede subir de a una o dos personas.

Para que el deslizamiento sea efectivo primero hay que frotarles una cera especial que permite que resbale sobre la arena. Si no, se frena en la pendiente y es nula la diversión.

Entre el cúmulo de puestos de venta y paradores que funcionan en Las Coloradas, en al menos tres de ellos alquilan las tablas. Cobran $150 la hora u $80 la media. Las tiradas son ilimitadas y su cantidad depende de la resistencia que se tenga en las piernas.

La posibilidad de acceder a los elementos promueve el también llamado trineo de arena, que se ha convertido en un atractivo particular más de esa playa.

Incluso las empresas de excursiones que recorren la zona lo tienen incluido dentro de sus programas. De allí que sea habitual ver a grandes y chicos lanzarse como en una montaña cordillerana, mucho más breve y en una superficie ardiente. Los riesgos son mínimos y una caída no implica más que una rodada hacia abajo.

En otros lugares del mundo donde existen dunas mucho más elevadas, como en Perú, el sandboard atrae a muchos aficionados que logran niveles avanzados. Aquí los médanos se han reducido considerablemente. Jóvenes de hace un par de décadas cuentan que eran mucho más altos, y que incluso había un cordón imponente arriba del acantilado entre la Tercera y la Cuarta Bajada que desapareció con la urbanización.

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Recreación sin ningún peligro

Para principiantes

Los médanos de Las Coloradas no son muy altos ni empinados, por lo que las tablas suelen utilizarse como un pequeño trineo y se desciende sentado, sin riesgo de caerse.

La duna que ya no está

Hace años había una pendiente empinada que permitía deslizarse parado, como en la nieve, pero el avance de la urbanización la borró de la geografía.

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