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"El Chileno", un fenómeno del humor en Las Grutas

Provocador, irreverente, grosero, desvergonzado. Un rosario de calificativos que para cualquiera sonaría agresivo, para él, un artista del humor que se gana la vida en las calles, es una virtud.
“El arte tiene que chocar, impactar, sorprender, porque si no, no es arte. Los artistas no son personas normales, no están cuerdos. Son diferentes, tienen una luz aparte”, asegura Luis Alberto Flores Peralta, más conocido como “El Chileno”, un fenómeno que logra todas las noches reunir a enormes multitudes en la Primera Bajada de Las Grutas.
Un éxito que hasta el momento no tiene comparación. Por ejemplo la noche de año nuevo se paró en el balcón de un boliche de la Segunda Bajada y desde allí presentó el espectáculo. Calculan que había más de cuatro mil personas en la peatonal.
“Estuvo bueno”, dice con modestia el actor de 40 años, nacido en Santiago de Chile.
Sentado en el patio de una casa alejada del gentío, su voz reposada contrasta con el alarido que utiliza para descargar un monólogo de cuentos, chistes, anécdotas disparatadas y cada tanto enhebrar una conversación con alguien del público, lo que hace que estallen las carcajadas que ya se venían gestando durante el relato mismo, por el modo chispeante con que lo dice y por los inesperados movimientos de su cuerpo.
En sus actuaciones callejeras, Flores Peralta no sube al “corro” (por la ronda de público, explica) con un guión armado, sino todo lo contrario.
“Ni sé lo que voy a hacer, veo lo que pinta, para bien o para mal”, destaca.
“La gente no se da cuenta, porque estoy enojado y disfruta porque creen que el personaje es así, ¡Y yo estoy recaliente!”, confiesa.
Su estilo provoca críticas y él lo sabe. “Mucha gente a mi no me quiere porque dicen que soy maleducado, que digo groserías. Pero están escuchando, se paran a mirar, es como una  relación de amor-odio”, dice despreocupadamente.
Pero ese mismo estilo también lo llevó a que le pusieran el ojo algunos empresarios. Arregló para actuar en bares y confiterías y también, en el casino.