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La carne volvió a subir en todo el país y golpea el consumo. En Cipolletti advierten por un escenario de estanflación y meses complejos para el sector.
El precio de la carne volvió a moverse en los últimos días y ya se siente con fuerza en las carnicerías de Cipolletti y el resto del país. El incremento, que se viene registrando desde fines de 2025, suma un nuevo capítulo con subas que impactan tanto en los mostradores como en el consumo, en un contexto económico que los comerciantes describen como cada vez más complejo.
José Luis Bunter, miembro de la Federación de Entidades Empresarias de Río Negro ( FEERN), confirmó a LM Cipolletti que el aumento es significativo y sostenido. “La carne se disparó en precios. La deshuesada con asado está a razón de $14.500 la media res, y la media res con hueso de la zona a razón de $12.300”, explicó.
El dirigente advirtió además sobre un escenario económico adverso que combina inflación con caída de la actividad. “Una situación cada día más compleja para minoristas frente a una aparente estanflación”, sostuvo.
La estanflación es un fenómeno poco frecuente pero de fuerte impacto: se da cuando los precios continúan en alza, en Argentina la inflación mensual se está ubicando entre el 2% y el 3%, con un 2,9% en enero, mientras el consumo y la actividad económica retroceden. En ese marco, el comercio minorista se ve presionado por costos crecientes y ventas en baja.
En Cipolletti, como en otras ciudades del Alto Valle, la situación comienza a reflejarse en los hábitos de compra. Bunter señaló que el consumidor llega con menos margen económico. “La gente viene sin plata porque usó mucho la tarjeta y ahora debe afrontar la escolaridad de sus hijos y encima pagar lo gastado en cuotas”, indicó.
La combinación de gastos de inicio de clases, endeudamiento y suba de alimentos básicos genera un freno en el consumo que impacta directamente en las carnicerías. “Es un combo complejo tanto para el vendedor como para el consumidor”, resumió.
En este escenario, los comerciantes enfrentan un delicado equilibrio: trasladar los aumentos implica perder ventas, pero absorberlos reduce márgenes en un contexto ya ajustado.
A nivel nacional, las cámaras del sector anticiparon que los precios volverán a subir en los próximos días. Se espera que los incrementos oscilen entre los $1.000 y $1.500 por corte, dependiendo de la calidad y la demanda.
El titular de la Cámara de Matarifes y Abastecedores (CAMyA), Leonardo Rafael, señaló a Ámbito, que en los últimos días se habría alcanzado un techo momentáneo en el precio de la hacienda. “Creo que se encontró un techo, no siguió subiendo la hacienda. Espero que esto haga un piso como para saber dónde estamos parados”, expresó.
Sin embargo, el impacto de las subas previas sigue trasladándose a los mostradores. En la última semana, el valor de la hacienda en el Mercado Agroganadero de Cañuelas, referencia para el sector, registró aumentos cercanos al 7% en las principales categorías destinadas al consumo interno.
Frente a este escenario, la carne porcina comienza a posicionarse como una alternativa más accesible para las familias. Según un informe de la Federación Porcina Argentina, la brecha de precios entre la carne vacuna y la de cerdo se amplió de manera considerable en los últimos meses.
Los datos son contundentes: mientras el kilo de asado vacuno ronda los $18.000, el pechito de cerdo se consigue a unos $6.700. Es decir, por el precio de un kilo de carne vacuna, pueden comprarse casi tres kilos de cerdo.
La tendencia se repite en otros cortes. La nalga vacuna promedia los $20.000, frente a unos $6.900 de la nalga de cerdo; el bife angosto se acerca a los $19.900, mientras que el carré porcino ronda los $5.700.
Este escenario impulsa un cambio en los hábitos de consumo que ya se percibe en carnicerías y supermercados. El cerdo, históricamente relegado frente a la carne vacuna en Argentina, gana protagonismo como opción para sostener el consumo de proteínas sin desbordar el presupuesto familiar.
Aunque algunos indicadores sugieren que los precios podrían estabilizarse en el corto plazo, el contexto general sigue siendo incierto. La combinación de inflación persistente, caída del consumo y aumento de costos configura un escenario desafiante para toda la cadena.
En Cipolletti, comerciantes coinciden en una misma percepción: los próximos meses estarán marcados por la cautela. “Creo que vamos a pasar unos meses complejos”, advirtió Bunter.