El Centro Integral de la Tercera Edad (CITE) tiene 34 años de existencia y en la actualidad atiende y brinda contención y recreación a unos 50 adultos mayores.
Con 34 años de actividad permanente, el Centro Integral de la Tercera Edad (CITE) sigue siendo una institución indispensable para la atención de adultos mayores. En la actualidad, son cerca de 50 las personas que concurren a las propuestas de la destacada entidad, que depende del Municipio de Cipolletti. Contención, asistencia, calidez humana han caracterizado siempre este centro de día.
El CITE se constituyó el 17 de marzo de 1992, durante la gestión como intendente de Jorge Ocampos, fallecido en 2021. Desde ese momento hasta el presente, ha mantenido su nítido perfil humanista, comprometido en atender y brindar un espacio amable, comprensivo y recreativo para personas de más de 60 años que, por diversas causas de la vida, están solas, padecen alguna dolencia, atraviesan dificultades económicas o que necesitan de la compañía y la amistad de otros mayores.
La actual coordinadora de la institución, Mariana Anta, indicó que los adultos mayores provienen de barrios de la periferia urbana, como son el Labraña y Costa Norte, y de diversos puntos de la ciudad. Para quienes no pueden concurrir a la entidad por sus propios medios, se dispone del servicio de dos tráffics que poseen, cada una de ellas, de 19 asientos.
Se recordará que la entidad funciona en instalaciones propias, ubicadas en la esquina de calles Miguel Muñoz y Fray Santa María de Oro.
Del casi medio centenar de concurrentes, una treintena lo hace en los vehículos facilitados por el Municipio, en tanto que la veintena restante lo hace por su cuenta, desplazándose por sus propios medios o bien gracias a que sus familiares les pagan el traslado en taxi o en rodados que cumplen funciones para alguna plataforma digital.
Las labores del CITE como centro de día se cumplen de lunes a viernes. Los adultos mayores ingresan a las 8.30, desayunan todos juntos, y a las 10 participan de actividades que ayudan a su salud física, psíquica y espiritual. Al efecto, con profesores de educación física realizan, por ejemplo, un tipo de gimnasia adaptada a la edad y con los cuidados que puedan requerirse ante la existencia de alguna patología.
También practican una modalidad de "stretching", o estiramiento, adaptado para mayores, para que los participantes puedan mejorar su flexibilidad corporal y la movilidad de las articulaciones, con elongación muscular y otros ejercicios. Hasta hace poco, también se brindó un taller de arteterapia, con todos sus atractivos.
Las propuestas incluyen también juegos de naipes como el truco, la canasta y la escoba, tras lo cual, hacia el mediodía, se concluyen las actividades cotidianas con un rico y nutritivo almuerzo.
La coordinadora Anta indicó que hay algunos pocos concurrentes que optan por no comer en el CITE, ya sea por tener asegurada su alimentación por contar con recursos propios, ya sea porque disponen del sostén de sus familiares, quienes les proveen una adecuada nutrición. Esos adultos mayores van, sobre todo, para compartir un buen momento y disfrutar de la compañía de otros y de las actividades que se desarrollan en la institución.
"Nos dicen que no comen porque puede alimentarse por su cuenta, que ya tienen para su alimentación. Y que van para socializar, para compartir, para charlar", señaló.
La admisión de adultos mayores que pueden alimentarse y vestirse sin dificultades ha marcado un cambio, una reciente apertura inclusiva hacia personas que, con sus necesidades materiales satisfechas, "se encuentran solos, o con depresiones o con mucha tristeza".
Se unen así al perfil más tradicional del CITE, dirigido sobre todo a atender a adultos mayores en situación de calle, o que no tienen ingresos y no pueden desplazarse por su cuenta o que no tienen familiares que los contengan y puedan asistirlos.
Para concurrir y participar en la institución, los adultos mayores solos que así lo quieran y puedan desplazarse, o aquellos otros que tengan familiares que les puedan concretar el trámite pueden formalizar la inscripción en la sede de Miguel Muñoz y Fray Santa María de Oro, de lunes a viernes, en horario de 8 a 12.
Serán atendidos por un equipo técnicos, que realiza las entrevistas pertinentes y que entrega una planilla para ser llenada por el médico de cabecera de la persona que aspira a ingresar a la entidad. "De esa manera, nosotros sabemos si tiene alguna patología y qué medicamentos toma. Esas planillas nos resguarda a nosotros y a ellos en caso de que descompensen, les pase algo. De inmediato, se llamará a una ambulancia y la planilla le será entregada al médico que se haga presente", enfatizó Anta.
A aquellos participantes que, una vez en la institución, sienten que no es el espacio que procuraban integrar porque "no es para ellos", como se ha escuchado en alguna ocasión, las autoridades del CITE los dirigen y contactan con el Centro de Jubilados, Pensionados y Personas de la Tercera Edad "Mauricio Nuin", donde pueden disfrutar de la recreación, los talleres y las diversas actividades que allí se realizan.
A todo esto, Anta trajo a colación que, por la tarde, en las instalaciones de la institución, desarrollan sus actividades distintos tipos de talleres, a la vez que se llevan a cabo actividades de diversos grupos. Folklore, yoga, ajedrez, se cuentan entre las alternativas, destinadas también a personas de la tercera.
En el lugar, se reúnen el grupo Millaray, integrado por 35 adultos mayores jubilados, y también los integrantes del Coro San Francisco, que en 2026 cumplió 25 años de existencia. Además, se reúne el grupo de jubiladas Amor y Esperanza.
Si el mínimo de edad para integrar el CITE es de 60 años, de ahí para arriba hay o han concurrido personas de mucha más edad. Como Elsa, que celebró sus 94 años en la entidad y que el año pasado dejó de asistir por su avanzada edad y decisión de sus familiares. El actual abanderado del CITE es un señor de 96 años edad, que sigue muy activo y está haciendo un taller de electricidad. Un nonagenario todavía "superactivo". Todo un ejemplo.
Forma parte de la estructura de servicios de la entidad el CITE Limay, de Balsa Las Perlas, que también tiene un prestigio bien ganado en su comunidad.