Durante el 2025 se anunció un nuevo sistema de transporte para Cipolletti, pero nada cambió. A cuatro de la licitación no hay adjudicación. ¿Qué pasó?
Mucho se anunció, poco se concretó. Esa frase resume hoy la situación del transporte público urbano en Cipolletti, un servicio que desde hace años ocupa el centro de las críticas de los usuarios y que, pese a los anuncios oficiales de renovación, continúa funcionando bajo el esquema cuestionado.
El 13 de noviembre de 2025 parecía marcar un punto de inflexión. Ese día, el Municipio abrió los sobres de la licitación pública para el tan anunciado nuevo sistema de transporte de pasajeros. La expectativa era alta: después de años de reclamos y más de dos décadas sin una licitación formal, finalmente se conocerían las empresas interesadas en operar el servicio bajo un nuevo contrato.
Pero la sorpresa fue inmediata. Solo una empresa se presentó. Y no se trató de una firma nueva ni de una compañía que buscara desembarcar en la ciudad: fue Pehuenche, la misma empresa que actualmente presta el servicio.
En aquel momento, el intendente Rodrigo Buteler intentó transmitir optimismo sobre el futuro inmediato del proceso. En diálogo con LM Cipolletti, aseguró que la evaluación de la propuesta no llevaría demasiado tiempo.
“La adjudicación podría concretarse antes de fin de año y el nuevo sistema comenzaría a operar en febrero o marzo de 2026”, señaló entonces el jefe comunal. La idea era que la puesta en marcha coincidiera con el inicio del ciclo lectivo, uno de los momentos de mayor demanda del transporte público en la ciudad.
La promesa generó expectativas. El nuevo sistema contemplaba un cambio profundo en el servicio: colectivos 0 kilómetro, ampliación de recorridos, mayor frecuencia de unidades, más barrios alcanzados, extensión del horario nocturno y un esquema de control más exigente por parte del municipio.
Sin embargo, el calendario avanzó y la realidad siguió prácticamente igual. Pasó el cierre del año 2025, transcurrió el verano y el ciclo lectivo comenzó en marzo de 2026. Pero en las calles de Cipolletti el panorama no cambió: las mismas unidades, las mismas frecuencias cuestionadas y las mismas quejas de los usuarios.
La situación llama la atención porque el propio pliego de licitación establece que la comisión evaluadora dispone de 30 días para analizar las ofertas. Luego de ese análisis, el municipio tiene dos caminos posibles: aceptar la propuesta y avanzar con la adjudicación del servicio o desestimarla y convocar a un nuevo llamado a licitación. Ninguna de esas dos alternativas se concretó públicamente hasta ahora.
En aquel momento, Buteler había planteado que la falta de oferentes respondía al complejo escenario económico del país. “El transporte vive un momento difícil a nivel nacional, con una economía compleja, tasas altas y poca previsibilidad. Evidentemente la ciudad, no es una plaza atractiva para nuevas empresas”, sostuvo.
Ese argumento puede explicar por qué solo una empresa se presentó. Pero no responde la pregunta central que hoy se hacen los vecinos: qué pasó con la licitación y por qué todavía no hay una definición.
En las últimas semanas, LM Cipolletti intentó obtener respuestas oficiales sobre el estado actual del proceso. Se realizaron consultas al área de Legal y Técnica del Municipio, responsable de la evaluación administrativa de la licitación, pero hasta el momento no hubo respuestas.
Consultados por este medio, desde Pehuenche confirmaron que tampoco tienen novedades. “Todavía no hay información, no hay nada”, señalaron desde la firma. Y agregaron que, según les indicaron, la próxima semana podría haber alguna definición.
Mientras tanto, el tiempo sigue pasando y el sistema de transporte continúa en el mismo punto en el que estaba antes del anuncio de la licitación. La paradoja es evidente: Cipolletti protagonizó titulares cuando anunció el nuevo modelo de transporte, difundió recorridos, unidades y mejoras que prometían cambiar la movilidad urbana. Pero meses después, la ciudad sigue esperando.