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Cómo es la vida del "cipoleño del Mundial" en Puerto Rico: de la tele al accidente que lo inspiró a especializarse y ayudar

Partió a los 19 de nuestra ciudad, triunfa pero nunca olvida las raíces. Se hizo viral en la Copa del Mundo y le cuenta su historia a LMC, con fotos inéditas.

“Ya me siento un azafato”, bromea tras una interminable, agotadora y apasionante serie de viajes futboleros. La maleta al fin tendrá un respiro luego de ese ida y vuelta constante desde Puerto Rico a las distintas ciudades de Estados Unidos en la que jugó esa selección argentina a la que siguió con tanto orgullo en el Mundial 2026 que acaba de culminar con un meritorio subcampeonato para la albiceleste.

Aunque seguramente volverá a armarla para próximas excursiones que realiza frecuentemente por el mundo con su especialidad: la rehabilitación de las personas adultas con condiciones neurodegenerativas que carecen de movilidad.

Más largo, quizá hasta la próxima Copa América 2028, será el descanso de la ya legendaria bandera “Cipo Capo del Sur”, con los colores de nuestro país, que este profe de Educación Física hizo lucir en cada estadio en los que se presentó la Scaloneta y se convirtió en viral.

Fue nota en los diarios y tuvo apariciones en la tele durante la máxima cita. Ahora, el Bocha Sebastián Caldentey, de él se trata, cuenta su atrapante historia de vida, desde el país boricua, a LM Cipolletti.

“Nací en Cipolletti, fui a la escuela Los Pioneros, después me cambié al Industrial, que me dio muchas herramientas, y terminé en la 17. Me críe en la calle 1ro de Mayo, cerca de la Pacheco, aún sigue viviendo mi madre y mi hermano Fran allí. Al terminar el secundario seguí mis estudios en Córdoba y cuando culminé la carrera me vine a Puerto Rico a los 24 años y ya me quedé. Llevó 19 años aquí”, resume en “idioma neutro”, con un acento particular.

“Cuando voy a Argentina me preguntan de dónde soy y acá en Puerto Rico lo mismo. Ahora que estuve con mis compatriotas tanto tiempo, me dicen que tengo más tonada argenta. Pero hablo con ustedes y les parece al revés jaja”, señala con humor.

El Bocha, con 24 años, al partir de la terminal de Cipo rumbo a nuevos desafíos por el mundo. Su familia, siempre presente.

¿Por qué elegí Puerto Rico? Tenía una hermana que había venido de vacaciones en 2001, justo explota el país, el famoso estallido social. Y se quedó. En uno de los viajes a Cipolletti ella y mi cuñado me proponen venirme. A todo esto, mi papá que fue fotógrafo en un conocido diario y tenía una casa de fotografía en Neuquén, con la crisis de los 90 se fundió y todo se complicó si bien nunca nos faltó el pan ni la comida. Así que tomé coraje y me radiqué acá”, comparte su valiosa experiencia.

De pequeño, pescando en nuestra ciudad.

Destaca los valores que le inculcaron en su dulce hogar cipoleño que siempre añora. “Trabajar, ser honestos, estudiar. Ya desde chico buscábamos ganarnos el peso para pagarnos nuestras cosas. Cosechando o vendiendo frutas, con la familia Artero, con Mardone en los jardines, con los Caldiero haciendo riego por aspersión”, enumera las distintas tareas que supo realizar de adolescente.

En uno de sus reencuentros en Cipolletti.

Del accidente a la tele y un emprendimiento exitoso

El Bocha cuenta que hubo un antes y un después de un grave accidente que sufrió con su moto en Córdoba: “Quedé en silla de ruedas, estuve mal y ahí se me dio por enfocarme en el rubro de la reahilitación. Llevó 15 años con esta especialidad y no dejo de perfeccionarme. Queda mal que lo diga yo, pero me hacen sentir que estoy entre los más prestigiosos de este país en lo que hago”, destaca orgulloso de su presente.

“Llevé la educación física a la salud”, sintetiza en relación al sorprendente vuelco que le dio a su profesión. Así pasó de entrenador personal de un gimnasio a ser “columnista en el programa televisivo Levántate que se emite en Telemundo y sale en todo América con lo relacionado a la actividad física y a la salud”, sorprende a su interlocutor antes de supervisar que los pacientes cumplan con las rutinas diarias.

El programa famoso en la cadena Telemundo del que supo ser columnista.

“Hice hasta una novela acá en mis comienzos”, lanza entre risas. No es lo suyo, claramente pero con el carisma y la facha pudo “remarla”.

Creó un particular sistema de trabajo basado en una fábrica del Alto Valle

Una vez que descubrió la nueva faceta en su trabajo, empezó a despegar. “Primero lo hacía por mi parte, después como no daba abasto, empecé a entrenar a distintas personas de Ciencias del Ejercicio, a cuidadores y demás, para que se sumen a mi sistema y visión de vida. Uso mucho el modelo de la fábrica de Zanón (caso emblemático en el Alto Valle), la fábrica sin patrón. Todos somos como independientes, no hay un jefe, no es un tema vertical sino que hay un líder, que soy yo porque empecé el modelo y luego hay otros líderes abajo que tienen su personal. La idea mía es que alguien me reemplace en poco tiempo para poder hacer otras cosas”, explica cómo funciona el proyecto y expone su deseo.

“Esto es bueno y positivo porque te reta a estar evolucionando, perfeccionándote y creciendo. La campaña nuestra todo el tiempo es en contra del egoísmo. Gracias a Dios nos va muy bien. Soy católico, apostólico romano, llevo el evangelio y los mandamientos de Dios tanto en mi vida como en mi trabajo”, recalca quien se aferra a la fe en todo lo que emprende.

Su familia puertorriqueña y Cipo, su primer y gran amor

Casado con una simpática puertorriqueña, tiene tres hijos: “dos de crianza, los gemelos Diego Armando y Luis y una nena Celeste, que le pusimos ese nombre por varias razones, entre ellas por la canción de No Te Va a Gustar ‘Ay Celeste regalame un sol’, que me la hizo escuchar un gran amigo Gustavo Rivas, y también por varios amigos uruguayos que son celestes", confiesa.

Volver a Cipolletti cada vez que puede es un clásico que respeta a rajatabla y no negocia. “Viajamos todos los años o año por medio a Cipo, que es mi casa y siempre lo va a hacer”, dice el también “retirista de un movimiento Juan XXIII, en el cuál trabajo con jóvenes que están descarriados, personas que están fuera del camino o que han perdido la esperanza”.

“Y en mi trabajo cotidiano ayudo a personas que están desauciadas, que tienen problemas de movilidad, como parkinson, alzeimer, demencia, cáncer. Lo que intenta ser una voz de esperanza en medio de la oscuridad, la luz está y el modelo también”, resalta el costado humanitario de su rol.

La identificación con la Scaloneta de este "embajador" cipoleño

“Me obsesione por la selección y la seguí hasta el final. Mi idea siempre como cipoleño y argentino es llevar bien alto nuestros colores y banderas, no solo en la cancha sino en la vida. Quiero ser un ejemplo, un embajador del pago en el mundo, que a veces viajo por todos lados por el trabajo…”, avisa.

“Y la Scaloneta es un modelo muy bonito para analizar, tiene componentes muy interesantes como el amor, la humildad, el sacrificio, la disciplina, las ganas de ser parte a pesar de no tener obligación, de pensar en el otro, bancarse las críticas que reciben. Eso es lo que me motiva a seguirlos…"

"Soy un enfermo del fútbol, haber llegado a la final fue un logro maravilloso más allá del dolor de que estuviste a un pasito… Una experiencia que voy a guardar de por vida, cómo olvidar cuando me saqué y le grité los goles a los ingleses que estaban muy intensos en la tribuna”, recuerda una perlita del ya épico partido de la semifinal.

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"Aunque, hay que decirlo, la convivencia en la previa y tras el partido fue buena con ellos, solo un poco de folclore", aclaró por las dudas.

Un mensaje motivacional para los lectores

“Espero que esta sea una nota de inspiración para la gente, que sirva, para chicos jóvenes con incertidumbre sobre el futuro o que están tomando mal camino. Yo también cometí muchos errores de joven, por rebeldía, a veces uno necesita una palabra que pueda modificar esas conductas.

Siempre pienso en ellos. Que sepan que se puede crecer, no hay que ser un fantasma, un vende humo como dice la tribuna, sino con esfuerzo, sacrificio, disciplina y siendo honesto con uno y con las demás personas se puede salir adelante. Creo en la igualdad, soy un apasionado por la vida”, reflexiona en el final, con la misma pasión y empuje que los muchachos de la selección.

El Bocha Caldentey, el de la bandera Cipo Capo del Sur que brilló en el Mundial, el que ayuda a las personas que más lo necesitan, el que llegó a buen Puerto… Rico en la vida.