De nuevo se ha ampliado la brecha cambiaria del dólar y, junto con la inflación, complicará todo. El complejo escenario perjudica severamente a los chacareros.
Los productores han vuelto a la desazón total por el comportamiento del dólar. Es que la brecha cambiaria entre el dólar oficial y el dólar paralelo se ha vuelto a ampliar, lo que ha traído otra vez al sector complicaciones para la adquisición de insumos y maquinarias. Por eso, ya se está hablando, incluso, de “otra cosecha perdida”, en alusión a la actual, que repetiría lo ocurrido en la pasada temporada.
Poco después de asumir, el gobierno nacional dispuso una devaluación del peso de más de un 50 por ciento, lo que llevó a un incremento de la cotización del dólar oficial de casi un 120%. Con ello, la brecha cambiaria se redujo a alrededor de un 10%. Con el paso de los días, la brecha se volvió a ampliar y recientemente ha tocado el 60%, trayendo incertidumbre a los mercados y la sociedad.
Ayer, el dirigente Eduardo Artero manifestó que en el sector de la producción están “muy complicados” y dijo que la actividad sigue siendo “no rentable”, por lo que anticipó muy probables pérdidas para los pocos chacareros que van quedando en Cipolletti y el resto del Alto Valle.
Explicó que los productores cobran por su fruta tomando como base el valor del dólar oficial, mientras que los agroquímicos, los tractores y demás equipamiento los tienen que pagar según la cotización del dólar paralelo. Esto les ocasiona un menoscabo en sus ingresos que es más grande cuanto más de amplia es la diferencia entre los tipos de divisa.
El problema ya les generó en la temporada pasada una caída tan marcada en los montos que pudieron percibir que llegó a calificar de “cosecha perdida” a la del año pasado.
Sostuvo que, por las condiciones imperantes hoy, se puede también empezar a hablar en similares términos en cuanto a los resultados que reportará la actual cosecha.
Indicó que, por fortuna, se desechó la posibilidad de imponer de nuevo retenciones a la exportación de fruta, ya que, si no, hubiera sido otro dolor de cabeza.
Sin embargo, enfatizó que hay otras dificultades que enfrentar en el presente. Se refirió, por ejemplo, a los inconvenientes que plantea para los productores el pedido de “220 por ciento de aumento de salarios solicitado por Uatre”.
“Ojalá se pudiera pagar eso”, exclamó, pero dejó en claro que se trata de un requerimiento prácticamente imposible de implementar. Sin embargo, de no llegarse a un acuerdo, “¿quién levantará la cosecha entonces?”, se preguntó.
Señaló que con los perjuicios del dólar y la elevada inflación que sigue teniendo el país no se puede ser sino pesimista.
El dirigente Eduardo Artero estimó que ya no hay en Cipolletti más de 20 productores en actividad y resaltó que, por como van las cosas en el presente, después de la cosecha en marcha “quedarán algunos en el camino” y dejarán sus labores, por un tiempo o definitivamente.
Señaló que “en 30 años, el Valle ha pasado de tener unas 65.000 hectáreas en producción a no más de 20.000 en la actualidad”, lo que refleja el abandono en que ha caído la fruticultura, descuidada por la dirigencia política y también por un cambio de mentalidad en la población.
“Los chacareros que van quedando son en su gran mayoría gente mayor, hay pocos jóvenes. La juventud prefiere ahora dedicarse a otras actividades”, sostuvo.
Así las cosas, “no va quedar gente que se haga cargo”. Por otro lado, cuestionó a la Federación de Productores, porque “ahora no existe, es empleada de la Provincia”. Además, enfatizó que, en su opinión, “está todo complicado. Pero hace más de 30 años que está complicado el país. Han sido años de fiesta y ahora se terminó la fiesta”. De todos modos, “seguiremos perdiendo”, acotó.