Relojes inteligentes y un electrocardiograma al instante: cómo saber si tu corazón tiene problemas
"Wearables", un aliado en la prevención cardiovascular: crece el uso de estos aparatos inteligentes que antes nos daban la hora y ahora pueden anticipar problemas cardíacos.
En los últimos años, hemos visto un crecimiento exponencial en el uso de pequeñas computadoras portátiles, conocidas como wearables. Estos dispositivos, llevados en la muñeca, se han popularizado bajo el nombre de "relojes inteligentes". No son los únicos wearables que existen pero podemos decir que son los más extendidos. Cuentan con funciones básicas como ejecutar aplicaciones similares a las de un celular y, por supuesto, mostrar la hora, lo que justifica su nombre de “reloj”. Además de ello, han dado un salto en aplicaciones relacionadas con la salud, como el monitoreo del sueño, el conteo de pasos, y un desarrollo particularmente relevante: la capacidad de realizar electrocardiogramas.
A diferencia de los electrocardiogramas tradicionales, que registran la actividad eléctrica del corazón de 12 derivaciones o puntos diferentes, estos relojes inteligentes sólo capturan una derivación. Aunque pueda parecer poco, es más que suficiente para detectar ciertas arritmias, como la fibrilación auricular. Esta es una condición en la que la actividad eléctrica del corazón se vuelve desorganizada, generando un ritmo irregular que aumenta el riesgo de formación de coágulos, los cuales, si viajan al cerebro, pueden provocar accidentes cerebrovasculares.
Los relojes inteligentes ofrecen la posibilidad de detectar episodios de fibrilación auricular de manera temprana, muchas veces son eventos breves y asintomáticos, permitiendo intervenciones oportunas. El diagnóstico precoz en estos casos y su correspondiente tratamiento puede prevenir complicaciones tan graves como el accidente cerebrovascular, causa frecuente de muerte y una de las primeras causas de invalidez en adultos.
Si los avances tecnológicos permiten que los pacientes conozcan mejor algunos aspectos del estado de su salud, representa una situación beneficiosa. El conocimiento personal es el primer paso hacia la conciencia sobre la salud y la implementación de estrategias para mejorarla.
Los wearables pueden ayudar a monitorear ciertas patologías y facilitar un tratamiento más seguro. Sin embargo, uno de los mayores desafíos en la atención médica sigue siendo lograr un cambio en el estilo de vida del paciente: dejar de fumar, adoptar una alimentación saludable, incorporar la actividad física, controlar el peso y monitorear la presión arterial. En este sentido, nuevas herramientas surgirán en el futuro para apoyar tanto a los pacientes como a los equipos médicos en la búsqueda de mejores resultados.
La tecnología, una valiosa ayuda
Entendemos a la tecnología como herramienta complementaria, no como una solución definitiva. Tenemos que tener en cuenta que, no todos los dispositivos logran la validación de las entidades de salud correspondientes ni alcanzan los niveles de seguridad necesarios para su recomendación. Por lo cual su uso debe ser consciente y equilibrado, imaginemos por otra parte, un escenario en el que todos los usuarios de relojes inteligentes envían sus electrocardiogramas a sus médicos simultáneamente; prácticamente una carga de trabajo insostenible.
Aunque estamos en medio de una transformación tecnológica, la prevención sigue basándose en gran medida en el autoconocimiento y el autocuidado. En el futuro, probablemente seremos testigos de avances que hoy ni siquiera imaginamos, tal como sucedió con la aviación o la industria automotriz. Si bien las herramientas tecnológicas mejoran el diagnóstico y ayudan en la atención, nunca reemplazarán el valor de la relación humana entre médico y paciente.
(*) Escribe Sebastián Ezequiel Soloaga (MP.RN: 6553. MP.NQN: 7600 / ME.RN 2816 - ME. NQN 4599). Médico Especialista de Leben Salud y Docente Universitario UNCo.








