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Valletanos sin puentes por el reclamo de una familia

Cortaron el cruce a Neuquén durante 9 horas para exigir justicia.

Miles de vecinos debieron cruzar ayer a pie los puentes que unen Cipolletti y Neuquén. Esta vez, no fue por una por protesta sindical o sectorial, sino por un grupo de apenas 30 personas, entre ellas un par de chiquitos, con el insólito reclamo de que se investigue un asesinato.
Los familiares y amigos de Abel Laurín, el joven baleado meses atrás en la costa del Neuquén, debieron enfrentar el frío intenso y los nervios de poner el cuerpo frente a los camiones para hacerse oír. Se apostaron en las ex cabinas del peaje y allí mantuvieron un piquete intermitente por 9 horas, de las 6 a las 15. Se fueron a su casa con la advertencia de que volverán hoy, si siguen sin respuestas.
Durante la protesta, los familiares abrieron el tránsito por media hora, cada 25 minutos. Esta modalidad perjudicó principalmente a los usuarios del transporte interurbano, dado que los automovilistas lograban pasar después de esperar un rato, al igual que los camioneros.
Para los que tomaron el colectivo, en cambio, la repercusión fue la misma que en un corte total porque las empresas de transporte los dejaban en los accesos al puente y debían cruzar a pie. Incluso, llegó a darse en varias oportunidades la paradoja de que pasaran por el puente unidades del servicio interurbano vacías mientras, al lado, los usuarios caminaban mascullando el enojo por el piquete.
Durante cada corte, llegaron a acumularse más de 100 vehículos de cada lado, aunque la fila fue siempre más extensa en el carril que va hacia Neuquén. Ante este panorama, hubo quienes optaron por desviarse hasta Cinco Saltos, lo que provocó algunas demoras en el puente alternativo.
Por falta de gente o de organización, no se impidió el paso a las motos que, como en todas las protestas, atravesaban el piquete por los espacios libres de barreras. También pudieron cruzar sin inconvenientes las ambulancias y algunas personas que adujeron problemas de salud aunque hubo varios vecinos con discapacidad que se vieron afectados por ser usuarios de transporte público, como un joven ciego que cruzó caminando en ambas direcciones al ir y venir de la vecina capital provincial.
Como en otros cortes de los puentes, la reacción mayoritaria fue la bronca. Los que estaban tras el volante la expresaban con bocinazos insistentes, mientras que los peatones iban desde la queja casi inaudible, con la mirada en el piso, hasta los reproches a los gritos.
También, en menor medida, hubo quienes les hicieron llegar palabras de aliento a los Laurín y los que, confundidos, les preguntaban si estaban pidiendo planes o un aumento de sueldo. Para evitar malentendidos, ellos mantuvieron todo el tiempo en alto un cartel que resumía el motivo de la protesta: “Justicia para Abel”.
El malestar de los transeúntes repercutió en los familiares, que más de una vez discutieron sobre cómo seguir con el piquete. Los momentos más tensos se produjeron en cada reinicio del corte: equipados apenas con algunos canalizadores de plástico que tomaron del ex peaje, los Laurín se paraban frente a los vehículos para frenarles el paso, mientras los conductores ponían el pie en el acelerador para ahorrarse 25 minutos más de demora.

La investigación atrapada en un laberinto judicial

La causa de Abel Laurín entró en un verdadero laberinto judicial cuando las provincias de Neuquén y Río Negro se derivaron, mutuamente, su competencia para investigar el crimen. Ahora, la última palabra la tendrá la Corte Suprema de Justicia, que terminará con la discusión entre fueros provinciales señalando quién debe llevar el expediente.
Mientras, los familiares del joven asesinado se presentaron ayer como querellantes en la causa y a media mañana fueron recibidos por un defensor federal. En la reunión, el profesional se comprometió a que podrían tener una respuesta entre los próximos 20 días.
El hecho ocurrió el 4 de febrero de este año en la costa del río Neuquén, en la isla Boca de Sapo. El conflicto judicial radica en que quien disparó lo hizo desde la margen opuesta. Ese sector es jurisdicción de Río Negro.
En un primer momento la causa fue tomada por la Justicia neuquina ya que la familia Laurín radicó la denuncia en esa ciudad. Un mes después, sin embargo, fue derivada a Cipolletti luego de que la jueza Mara Suste declarara la incompetencia de su tribunal. Para esto se habían tomado algunas declaraciones en Neuquén y luego la Justicia rionegrina hizo lo suyo.
La causa parecía encaminarse hasta que desde el Juzgado de Instrucción 2 de Cipolletti se informó que declaraban la incompetencia, por lo que remitieron la investigación otra vez a Neuquén. Esto ocurrió una semana antes de la muerte de Laurín, el martes 9. Desde entonces, la familia espera una respuesta, en medio de críticas cruzadas de la jueza Suste y su colega cipoleña, Sonia Martín, que plantean que el expediente debe asentarse al otro lado del puente.
Por su parte, el fiscal (Agustín García) que desde un comienzo tuvo la causa a su cargo en Neuquén, resaltó ayer: “Hasta tanto la Corte Suprema defina de quién es competencia se sigue investigando como cualquier otra causa”.