En la habitual conferencia de prensa, la funcionaria explicó que el método “triage” consiste en priorizar la atención de los pacientes según expectativas de recuperación bajo criterios clínicos y protocolos de bioética, que aseguran una asignación de recursos con el propósito de salvar la mayor cantidad de vidas posibles y remarcó que en la provincia no fue necesaria su implementación.
En este sentido, Ibero remarcó, que desde el inicio de la pandemia cada hospital trabajó junto a los comités de bioética en la elaboración de protocolos sobre cómo actuar en caso de tener que determinar a quién atender.
Además, señaló que aún existe disponibilidad de camas de terapia intensiva en el resto del territorio provincial y que de ser necesario se actuaría en base a derivaciones.
"Es importante mencionar que los traslados dentro de la provincia están activos y que pacientes que requieran de terapia intensiva o del uso de respiradores pueden ser derivados a los hospitales más cercanos que dispongan de estos elementos", detallaron desde Provincia.
Finalmente, Ibero mencionó que "muchos pacientes son derivados a otras localidades cuando lo hemos necesitado" y remarcó que "aún no fue necesario elegir a quien se le da un respirador o no. Nosotros seguimos teniendo camas a lo largo de la provincia".
La aclaración de la funcionaria se debió a un caso de Fernández Oro que tomó gran notoriedad en los últimos días en el que un hombre de 80 años no consiguió cama en el hospital de Cipolletti y tuvo que ser derivado a Allen para poder acceder a un respirador.
Sus familiares y amigos habían realizado una campaña en redes para que pudiera ser atendido con cuidados intensivos, ya que había desarrollado una neumonía bilateral.