En su visita a la región, Nicola Bazzani quedó sumamente sorprendido y muy agradecido por el gesto de Lorenzo. De qué se trata.
Una reliquia familiar con enorme valor histórico y afectivo quedó en buenas manos. En un encuentro impregnado de emoción, memoria y profundo respeto, durante la visita oficial del cónsul general de Italia, Nicola Bazzani, a las instalaciones del Círculo Cultura Italia de Neuquén, el vecino de Allen Lorenzo Brevi aprovechó la ocasión para entregarle algo sumamente preciado por él y todo su entorno: una medalla histórica de 1870 que conmemora la liberación de Roma.
La pieza perteneció a su padre, Aurelio Brevi, y permaneció guardada en un cajón familiar durante décadas. Lorenzo, hijo de inmigrantes italianos con una destacada trayectoria en la actividad institucional y la reconstrucción histórica local, decidió desprenderse del objeto para ofrecerlo como un homenaje colectivo a todos los descendientes que mantienen vivas las raíces transalpinas en la Patagonia.
El acto contó con la presencia de representantes de la Asociación Italiana de Allen, autoridades de diversas instituciones regionales, directivos del Círculo Cultura Italia, así como funcionarios municipales y del Gobierno de la provincia de Neuquén.
El cónsul Nicola Bazzani recibió el entrañable obsequio expresando sinceras palabras de agradecimiento y destacando el valor simbólico del gesto. "Asombroso", dijeron varios de los presentes tras conocer la historia detrás de la medalla. La jornada sirvió para reafirmar y consolidar los lazos afectivos y culturales que unen a la República Italiana con las comunidades del Alto Valle.
Esta pieza de 1870, transmitida de generación en generación, trasciende hoy su valor material para consolidarse como un testimonio vivo del legado de los inmigrantes, el esfuerzo familiar y el orgullo por la identidad italiana en la región.
El objeto recuerda un episodio decisivo de la historia italiana: la liberación de Roma, vinculada a la unificación del país. Pero para Brevi también representa algo mucho más cercano: la memoria de Aurelio y el legado que recibió de su familia. Al entregarla, decidió que esa historia no quedara encerrada entre recuerdos privados.
Nació en Sicilia, Italia, pero encontró su lugar en el mundo en Allen, pueblo al que arribó a los 15 años y en el cuál se convirtió en una vecina histórica y por demás querida. Por eso esa ciudad y la zona en general sintieron mucho en febrero pasado el deceso de la popular Ñata a los 92 años. Un verdadero símbolo de la inmigración europea en el Alto Valle tras la Segunda Guerra Mundial, una "excelente persona".
La querida Tana, la mamá de Armando, Hugo, Luis y Osvaldo, fue una mujer ejemplar, de esas que dejan huella. Una auténtica guerrera que llegó a la región escapando de las bombas y las balas, se casó joven y dedicó su vida a su familia. Honesta y trabajadora, fuerte y sensible, algo terca y muy sufrida.