El intendente de Allen anunció en redes sociales el regreso de la tradicional fiesta de la pera y anticipó que será ''atípica y diferente''.
El intendente de Allen, Marcelo Román, anunció oficialmente el regreso de la Fiesta Nacional de la Pera para fines de enero, acompañado por la jefa de Gabinete, María Contreras. El jefe comunal confirmó la realización del evento a pesar de la crisis presupuestaria generada por los millonarios gastos de ediciones anteriores.
En su mensaje oficial aclaró de antemano que se tratará de una edición "atípica y diferente", signada por la austeridad y la búsqueda de financiamiento alternativo. Ante este panorama, en su discurso convocó a comerciantes, empresas e instituciones para hacer frente a la organización.
Para hacer frente a la organización del evento sin comprometer aún más los recursos públicos, desde el Municipio abrieron una convocatoria a toda la comunidad, instituciones, el sector empresario y comerciantes locales con el objetivo de sumar voluntades y fondos.
Román reconoció que la fiesta no pudo llevarse a cabo el año pasado por "razones de público conocimiento", en referencia a la profunda crisis económica que atraviesa la comuna. La situación financiera quedó fuertemente castigada tras ediciones anteriores, donde se llegaron a gastar más de 600 millones de pesos en medio de severos cuestionamientos por el manejo de las arcas municipales.
Con un municipio en números rojos, la gran incógnita en el Alto Valle pasa por cómo se sustentará el evento. La definición de una celebración "atípica" parece anticipar una fiesta lejos de los mega escenarios y los millonarios contratos artísticos que históricamente caracterizaron a la localidad.
Desde la comuna señalaron que este anuncio es el primer paso para construir juntos el retorno de la celebración emblemática. Por ahora, los detalles específicos de la grilla y la logística se darán a conocer gradualmente hacia el inicio de año, momento en que comenzará a despejarse la verdadera magnitud de la Fiesta de la Pera.
En noviembre del año pasado, se confirmó que la edición 2025 de la Fiesta de la Pera “dejó las arcas municipales al borde del colapso ”. Esto incluía: contrataciones millonarias de bandas, sumado a incrementos salariales muy por encima del promedio nacional y gastos igualmente abultados en publicidad, asesorías externas y otros rubros cuestionados por la oposición, desencadenaron el cataclismo económico.
"No hay plata", reconoció una fuente del gobierno local en aquel momento. El panorama fue tan delicado que el municipio ni siquiera "habría terminado de pagarle al proveedor de sonido de la fiesta anterior, una deuda que ascendía a varios millones. Y la lista no termina ahí: otros proveedores también esperan el cobro de compromisos impagos".
La suspensión del evento, lejos de ser una simple medida administrativa, golpeó de lleno a la identidad de la ciudad. Una celebración que forma parte del ADN allense, un símbolo cultural y productivo.