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Un menor de 16 años fue detectado manejando en la Ruta 40 a la altura de Dina Huapi. Su padre dijo que le enseñaba y fue sancionado con la retención de la licencia. Mirá el video.
Un adolescente de 16 años fue detectado conduciendo una camioneta sobre la Ruta Nacional 40, en cercanías de Dina Huapi. El hecho no solo derivó en una infracción para el adulto responsable, sino que volvió a poner el foco en prácticas de alto riesgo que aún persisten en rutas de la región.
El procedimiento fue realizado por agentes de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) a la altura del kilómetro 2056, luego de que otros automovilistas alertaran sobre una conducción imprudente de una camioneta blanca. Según se informó, el vehículo presentaba maniobras irregulares que encendieron las alarmas de quienes transitaban por la zona, en un corredor que durante el verano registra un intenso movimiento turístico.
Al interceptar el rodado, los agentes constataron una situación tan irregular como peligrosa: quien estaba al volante era un menor de edad, de apenas 16 años, que no contaba con licencia de conducir ni habilitación alguna. A su lado viajaba su padre, quien asumió la responsabilidad y explicó que le estaba enseñando a manejar.
La justificación del adulto no convenció a las autoridades. Según detallaron desde el organismo nacional, el propio conductor manifestó que habían salido temprano, con poco tránsito, para realizar la práctica. Sin embargo, la Ruta 40, una de las más extensas y transitadas del país, no es un espacio habilitado para el aprendizaje, menos aún para una persona sin licencia.
Además, durante el seguimiento del vehículo, los agentes observaron que la camioneta se detuvo al menos tres veces, lo que evidenciaría la falta de experiencia del menor al volante y reforzó la peligrosidad de la maniobra.
El contexto también agrava la situación: en plena temporada estival, el tránsito en esa zona de Río Negro se incrementa notablemente por el flujo turístico hacia la cordillera, lo que multiplica los riesgos ante cualquier conducta imprudente.
Como resultado del operativo, los agentes labraron el acta de infracción correspondiente al adulto responsable y procedieron a la retención de su licencia de conducir. La medida busca no solo sancionar la conducta, sino también generar un efecto preventivo ante este tipo de situaciones.
Desde la ANSV remarcaron que permitir que un menor conduzca en la vía pública constituye una falta grave, especialmente cuando se trata de rutas nacionales donde las velocidades y condiciones de circulación exigen experiencia y cumplimiento estricto de las normas.
La legislación argentina es clara en relación a la conducción. Para obtener la Licencia Nacional de Conducir, es necesario cumplir con requisitos de edad, capacitación y evaluación. En el caso de los conductores principiantes, incluso una vez habilitados, deben respetar restricciones específicas durante los primeros seis meses.
Entre ellas, se establece la obligatoriedad de circular con un cartel identificatorio y la prohibición de transitar por zonas céntricas, rutas, autopistas y semiautopistas. Es decir, incluso quienes ya cuentan con licencia reciente no pueden circular por este tipo de vías, lo que dimensiona aún más la gravedad de que un menor sin habilitación lo haga.
El hecho se da en un contexto de intensificación de controles viales en todo el país. Durante el verano, la ANSV despliega operativos en rutas, accesos a destinos turísticos y puntos estratégicos, con el objetivo de reducir la siniestralidad y promover el respeto a las normas.
Según datos oficiales, en lo que va de la temporada estival se fiscalizaron más de 689 mil vehículos en todo el territorio nacional. Como resultado de esos controles, se sancionó a 15.890 conductores por distintas infracciones, que van desde exceso de velocidad hasta alcoholemia positiva o falta de documentación.
En este escenario, el caso registrado en Río Negro expone una conducta que, lejos de ser aislada, refleja la necesidad de reforzar la conciencia vial, especialmente en adultos que tienen la responsabilidad de garantizar la seguridad de menores.