Abrió sus puertas hace poco y un pasado de carencias motiva a su dueña a impulsar la acción solidaria. El próximo gran desafío de Verito.
Hace poco fue una panadería de Viedma que dio la nota por su acción solidaria. Ahora, la imita un almacén de General Roca lleno de solidaridad. Sobre la calle Santiago del Estero al 600, el comercio "Lo de Verito" colocó en la vereda una simple caja con bolsas de pan. Sin candados ni condiciones, quienes hoy no tienen para poner en su mesa pueden retirarlo gratis.
La iniciativa, nacida del corazón de Verónica Fuentes, rompe con las estructuras de la asistencia tradicional: aquí el pan se regala sin pedir explicaciones y con la única premisa de que "con poco podemos hacer una diferencia".
Verónica no diseñó esta campaña desde la comodidad, sino desde el recuerdo vivo de su propia historia. Hace apenas tres meses que abrió las puertas de su local, un proyecto que sostiene sola, a puro pulmón, mientras cría a sus dos hijos. Al levantar la persiana cada mañana, no tardó en notar cómo la crisis golpeaba las puertas de sus vecinos.
"La idea surgió en base a mi experiencia. Yo he necesitado y he tenido que salir a buscar algo para comer, para darle a mis hijos", confiesa Vero con la honestidad de quien conoce de cerca el peso de la necesidad.
Al ver que la demanda y los pedidos de ayuda crecían en el barrio, decidió actuar. Sabe perfectamente que un pedazo de pan no soluciona los problemas estructurales de una familia, pero tiene claro que es un aporte crucial para aliviar el día a día.
La respuesta de la comunidad rionegrina fue inmediata. Muchos vecinos se acercan directamente a la vereda, mientras que otros, con timidez, consultan a través de las redes sociales si todavía quedan bolsas disponibles antes de caminar hasta el almacén. Para Verónica, la respuesta siempre es un "sí" rotundo, acompañado de los horarios del comercio.
El invierno en la Patagonia no perdona, y Verónica sabe que las bajas temperaturas duplican el impacto de las carencias cotidianas. "Creo que el invierno es más crudo cuando hay frío y hambre", reflexiona la almacenera en declaraciones al portal local ANR. Por eso, su cruzada solidaria está lejos de detenerse en la panera.
La comerciante ya está organizando una segunda iniciativa: una caja comunitaria con ropa de abrigo destinada a niños, adolescentes y adultos. Para lograrlo, Verónica no solo aportará las prendas de sus propios hijos, sino que lanzó una convocatoria abierta para que todos los vecinos que tengan ropa en buen estado se sumen a la causa. La meta es clara: demostrar que la indiferencia se combate tejiendo lazos entre pares.
Lo más movilizador de esta historia es que Verónica no es una empresaria a la que "le sobra" mercadería. Ella misma enfrenta el desafío cotidiano de mantener a flote un negocio nuevo en un contexto económico complejo. Sin vehículo propio y asumiendo todas las tareas, depende de la voluntad de conocidos para trasladar la mercadería o de la llegada de los proveedores al local.
"Empecé con nada, pero creo que la fe es donde genera la fuerza. Estoy a pulmón todos los días, un día a la vez", señala. A pesar de sus propias dificultades, su prioridad sigue siendo mirar al costado y extender la mano.
En un mundo que muchas veces empuja al individualismo, en el barrio 827 Viviendas se dicta una lección diaria: para ayudar a los demás, solo se necesitan ganas y un profundo espíritu solidario. Vero predica con el ejemplo.