La Seño falleció en las últimas horas a los 44 años. Muchos vecinos se acercaron a darle el último adiós y también en las redes sociales la despiden.
Dolor en la región por una triste noticia. En las redes sociales despiden con suma congoja a Paula Suárez, la querida maestra jardinera que murió en las últimas horas en General Roca, a los 44 años, luego de dar una valiente batalla contra una enfermedad.
La cantidad de publicaciones sorprendió incluso a su círculo más íntimo. Compañeros de trabajo, amigos, familiares, exalumnos y familias enteras compartieron palabras de cariño. En cada despedida se repitieron las mismas virtudes: su bondad, su humildad, su generosidad, su alegría y su compromiso incondicional con los demás. Su propio esposo también utilizó su cuenta de facebook para dedicarle un emotivo mensaje.
Las muestras de afecto hacia la docente no comenzaron con su partida. Durante el último año, mientras atravesaba su tratamiento médico, la comunidad del Alto Valle se movilizó por ella. Vecinos, colegas y amigos impulsaron rifas, campañas solidarias y distintas actividades para reunir fondos.
Este movimiento colectivo buscaba afrontar los gastos médicos, colaborar con intervenciones quirúrgicas y acompañar económicamente a su familia. La respuesta de la gente fue permanente y dejó en evidencia el enorme cariño que Paula sembró a lo largo de su vida.
Nacida en 1981, Paula eligió la docencia con el corazón. Fue maestra de Nivel Inicial y desarrolló gran parte de su carrera en distintos jardines de la región, entre ellos el Jardín 112 de Roca y el Jardín 12, además de desempeñarse en otras instituciones del Alto Valle.
Su pasión por enseñar la llevó a involucrarse en proyectos educativos innovadores que buscaban despertar la creatividad de los más chicos. Entre ellos se destacaron los documentales realizados junto a sus estudiantes para el programa "A Rodar Escuelas", impulsado por el Ministerio de Educación.
Algunas de estas producciones fueron reconocidas y premiadas, dejando experiencias que todavía hoy son recordadas con orgullo por las familias. Un legado solidario que trasciende las aulas. Quienes la despidieron coincidieron en que su impacto excede ampliamente la tarea docente.
A lo largo de los años, Paula participó activamente de campañas solidarias, acompañó iniciativas para ayudar a familias vulnerables y colaboró estrechamente con niños que atravesaban problemas de salud. Era de esas personas que se involucraban sin buscar reconocimiento y que siempre encontraban tiempo para dar una mano, incluso en medio de sus propias obligaciones.
En los mensajes también apareció el recuerdo de su faceta más íntima: la madre orgullosa, la hermana incondicional, la amiga siempre presente y la querida "tía de hierro" que ocupó un lugar fundamental en la vida de sus sobrinos.
Sus restos fueron velados el viernes en medio de una constante llegada de personas que se acercaron a contener a sus seres queridos. Las largas filas, los abrazos contenidos y las lágrimas demostraron el dolor de una comunidad ante la pérdida de una mujer que dejó marcas profundas. Paula era hermana de Silvina y Mariano, esposa de Adrián y mamá de un pequeño hijo de 5 años. El dolor es tan inmenso como el recuerdo y el legado de la querida Seño.