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De la alegría por la llegada de una hija al doble drama familiar: los Sánchez necesitan una mano de Dios y del pueblo

Al padre y a la beba le diagnosticaron enfermedades muy delicadas y se encuentran en Buenos Aires. Cómo ayudarlos en medio de la triste situación.

En pocas semanas, la felicidad por la llegada de una hija se transformó en una doble y cruel lucha por la vida. Es que tanto el padre como su beba, Mía, fueron diagnosticados con tumores y hoy se encuentran en Buenos Aires buscando una oportunidad de recuperación.

La pesadilla comenzó durante el cuarto mes de embarazo. En un chequeo de rutina, a Cristian le detectaron pólipos en el colon que, tras una cirugía, se supo que uno de ellos, era un tumor maligno.

Mientras él iniciaba sesiones de quimioterapia y se adaptaba a vivir con una ostomía, la esperanza estaba puesta en el nacimiento de su hija en octubre.

Sin embargo, dos semanas antes del parto, una ecografía reveló un bulto en la zona del riñón de la pequeña. Al nacer, el diagnóstico en el Hospital Zonal de Bariloche fue desgarrador: Mía tenía un tumor en el hígado tan grande que desplazaba su estómago y comprometía sus pulmones.

La lucha por la vida continúa en Buenos Aires

Ante la falta de un hepatólogo infantil en el Ramón Carrillo local, Mía fue trasladada en avión sanitario a Buenos Aires con solo siete días de vida.

Tras meses de incertidumbre, tratamientos estabilizadores y una breve tregua durante las fiestas en Bariloche, el 1 de enero las noticias volvieron a ser críticas: el tumor había crecido y la biopsia confirmó que era maligno.

Mia beba en el Garrahan

Actualmente, Mía se encuentra internada en el Hospital Garrahan, donde los médicos la preparan para una cirugía de alta complejidad. "Van a trabajar sobre el tumor que compromete sus órganos y ver si pueden sacarlo. No sabemos aún si requerirá un trasplante", relató Cristian, quien también aprovechó una breve mejoría de su hija para someterse él mismo a una cirugía pendiente.

Cómo colaborar con los Sánchez

La situación económica de la familia, consigna el medio local El Cordillerano, es límite. Cristian trabajaba en una empresa de matafuegos y su pareja como asistente terapéutica, pero tras un año de licencias médicas y la dedicación total al cuidado de Mía, no pueden retomar sus labores.

Aunque la obra social cubre el hospedaje, los gastos son altísimos. Mía requiere una leche especial que cuesta $30.000 por día. Ante la baja venta de una rifa solidaria que habían lanzado, la familia decidió hacer público su pedido:

"Nunca pensamos que tendríamos que pedir ayuda, pero todo esto es muy difícil", confesó Cristian.

Al mismo tiempo, deben sostener el alquiler en Bariloche. Para finalizar, Cristian quiso agradecer a cada uno de los profesionales de la salud que los han atendido y a la gente que los acompaña a la distancia.

Quienes deseen realizar un aporte económico o ayudar con los gastos, pueden hacerlo a través del siguiente alias: Todospormia2026