"No nos conformamos. Sabemos que todavía falta mucho para que los beneficios lleguen a todos los rionegrinos en su vida diaria", expresó Alberto Weretilneck.
Entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, el mercado laboral argentino atravesó uno de sus períodos más exigentes en materia de empleo formal. El promedio nacional de empleo privado registrado cayó 3,2 puntos porcentuales. Sin embargo, en ese mismo escenario de contracción generalizada, dos provincias lograron ir a contramano: Neuquén, con una mejora del 5,8%, y Río Negro, con un crecimiento del 2,9%.
Las cifras surgen de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, y tienen un peso político y económico que va más allá de los porcentajes.
El desempeño de Río Negro en empleo privado no puede leerse como un fenómeno aislado. Según el propio Gobierno provincial, detrás de los números hay una estrategia sostenida en el tiempo: planificación territorial, reglas claras para la inversión, obra pública activa y una política de desarrollo productivo orientada a diversificar la base económica.
El gobernador Alberto Weretilneck fue quien comunicó el dato públicamente a través de sus redes sociales, enmarcándolo en una mirada regional más amplia. "Estos números son el resultado de la planificación, las reglas claras y una provincia que eligió producir, invertir y generar trabajo. Neuquén produce energía, Río Negro industrializa, conecta y exporta", señaló el mandatario.
La definición no es menor. Implica una lectura de la Norpatagonia como bloque territorial con roles complementarios dentro del sistema productivo argentino, algo que los datos de empleo parecen confirmar.
El dato de empleo privado se suma a otros indicadores que muestran una tendencia favorable para Río Negro. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), en el cuarto trimestre de 2025 la provincia registró una tasa de desocupación del 1,3%, ubicándose entre las más bajas del país.
En la comparación interanual, Río Negro generó más de 3.200 puestos de trabajo formales, lo que refuerza la consistencia del proceso. No se trata de un trimestre aislado ni de un sector puntual, sino de una tendencia que se repite en distintos cortes de tiempo y en distintas fuentes estadísticas.
Estos indicadores se producen en un contexto donde el empleo privado formal a nivel nacional todavía no logra recuperarse. Eso le da a la situación rionegrina un valor comparativo concreto: crecer cuando el país cae no es lo mismo que crecer en un contexto de expansión generalizada.
El propio Weretilneck fue cuidadoso al comunicar la información. Festejó el dato, pero al mismo tiempo puso sobre la mesa una advertencia que los números fríos suelen omitir.
"No nos conformamos. Sabemos que todavía falta mucho para que los beneficios lleguen a todos los rionegrinos y rionegrinas en su vida diaria. Por eso seguimos empujando, para que el desarrollo se transforme en más empleo, más oportunidades y más bienestar para cada familia", expresó el gobernador.
Lo que confirma esta medición es el peso creciente que la región norpatagónica tiene en la economía argentina. Mientras la mayoría de las jurisdicciones del país retrocedió en términos de empleo privado registrado, la Norpatagonia no solo sostuvo sus posiciones, sino que avanzó.
El desafío, como señala el propio gobierno provincial, es que ese movimiento se traduzca de forma más tangible en la vida cotidiana: comercios con mayor actividad, empresas que contraten, obras que dinamicen la economía local y familias que empiecen a sentir que el crecimiento les llega más cerca.