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Los internos de algunas cárceles de la región no dejan de protagonizar hechos llamativos y en este tiempo de cuarentena, los jueces se ven obligados a resolver amparos y habeas corpus que ingresan a diario a las oficinas de los tribunales.
Uno de los pedidos más particulares de los últimos días tiene que ver con un preso que permanece alojado en el anexo federal de la cárcel neuquina de Senillosa. De forma inicial, elevó un habeas corpus ante el juzgado federal de Neuquén capital debido a que familiares le regalaron un poderoso equipo de música y pretendía introducirlo a su calabozo.
Justamente, a la hora de hacer la presentación, no dio detalles sobre las características del equipo y se limitó a quejarse de que personal penitenciario no le quería entregar el contenido de una encomienda.
El reclamo ante el juez de turno llevó a que agentes penitenciarios tuvieran que realizar un informe y dar las características del equipo de música, resaltando que por su potencia y dimensiones no se podía admitir su ingreso al penal, explicaron fuentes judiciales.
Ante la insistencia del preso, el habeas corpus quedó bajo la mirada de la Cámara Federal de Apelaciones de General Roca, que se pronunció en sintonía con el juez de primera instancia y dejó en claro que no había razones para quejarse porque el personal penitenciario actuó en base a una reglamentación clara, sin ningún tipo de arbitrariedad.
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