Los hechos ocurrieron en dos localidades de la región, cuando la víctima era adolescente. El hombre, que reveló un grado de perversión repugnante, terminó reconociendo su culpa y lo condenaron a prisión efectiva.
Una joven fue abusada y violada por su propio padre durante cerca de siete años. Los ataques ocurrieron en domicilios de Cinco Saltos y en Catriel, entre 2016 y agosto de 2023, pero se comenzaron a investigar luego de que en enero de 2024 la víctima presentara la denuncia penal en la Comisaría de la Familia de la localidad petrolera rionegrina.
Durante todo ese tiempo soportó el tormento por los “innumerables abusos ” al que la sometió su progenitor entre sus 13 y los 21 años, con las “consecuencias negativas” que acarrearon a su vida, hasta que respaldada por su pareja decidió contarlo todo.
La investigación iniciada por el Ministerio Público Fiscal ordenó el caso en ocho hechos, que derivaron en la imputación de JAC -así lo identifican- por una larga lista de delitos de índole sexual: abuso simple y abuso sexual con acceso carnal, todo agravado por ser cometido en situación de convivencia preexistente y cometido por un ascendiente, y corrupción de menores agravada.
La forma en que abordaba JAC a su hija, descripta en la acusación, contiene detalles espantosos, que este diario evitará exponer, y que revelan el alto grado de perversión del sujeto, a pesar de que era mamá de dos hijos niños.
En uno de los episodios descriptos le dijo que “ella era de él, que no podía tener otra pareja”. Mientras que otra oportunidad “le pidió perdón manifestándole que no volvería a suceder” y también le dejó plata.
Entre las pruebas, la investigación contó con la declaración de la chica y de sus hermanos, que corroboraron las circunstancias de tiempo y lugares indicados en la denuncia. Se sumaron los informes policiales, de la SENAF -Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia- y de los médicos y psicólogos que la asistieron, como también estudios forenses y testimonios de docentes de los colegios a los que asistió de niña.
La causa judicial se encaminó hacia un juicio abreviado al que arribaron la fiscal Analía Díaz y la defensora Oficial Silvana Ayenao, que incluía la condena de 10 de prisión de cumplimiento efectiva para el progenitor. Su hija fue consultada al respecto, y dijo que aceptaba esa pena.
JAC también avaló el acuerdo, por lo que quedó asentado que se hacía cargo de los hechos y aceptaba el castigo impuesto.
En tanto, el tribunal integrado por los jueces Guillermo Baquero Lazcano, Guillermo Merlo y Julio Sueldo al analizar la propuesta de las partes no plantearon objeciones.
“Está probado ampliamente que el imputado cometió los hechos contenidos en la acusación, lo que además tal como se indicó al comienzo fue reconocido por el propio G. en presencia de su Defensora”, expresaron entre los fundamentos del fallo. También destacaron la confesión del propio imputado.
Consideraron que la chica mientras era menor “fue sometida sexualmente por su padre en una cantidad indeterminada de actos de contenido sexual denigrantes, objetivamente considerados con capacidad de corromper a la víctima”. Mientras que al alcanzar la mayoría de edad los ataques fueron “casi en su totalidad” con acceso carnal “de manera continuada”.
Como en el acuerdo las partes expresaron que renunciaban a la impugnación de la sentencia, por lo que de ese modo quedaba firme, se dispuso en la audiencia la detención del JAC. Había quedado detenido en la Comisaría 4ta de Cipolletti, pero encomendaron al Servicio Penitenciario Provincial que lo ubicara en alguno de los establecimientos carcelarios rionegrinos.