En Las Perlas, lo toman casi como un milagro. Y es que en estos días de una ola intensa de calor en la región y en la mayor parte del país, los servicios de abastecimiento de agua y de provisión de electricidad han estado funcionando, con las limitaciones habituales, pero sin cortes ni problemas de baja presión en las canillas o de caída de tensión en los tendidos eléctricos, que en otras épocas han sido bastante frecuentes.
En la comunidad, prácticamente cada uno de la quincena de barrios existente cuenta con sistemas propios de captación y distribución de agua. El líquido en Las Perlas se toma del río o de pozos y en muchos lugares no tiene tratamiento alguno, pero sirve para, al menos, satisfacer las necesidades básicas de aseo y limpieza.
Las Perlas no cuenta con una planta potabilizadora, motivo por el cual lo que hay permite únicamente brindar una respuesta a lo más inmediato, pero hay cosas de fondo que se deben solucionar alguna vez.
Pero, con el tórrido calor de estas jornadas, por lo menos no se han planteado problemas de abastecimiento, al menos de índole generalizada, porque, como en cualquier parte, casos aislados de familias siempre puede haber alguno.
Sobre el panorama actual, coincidieron este martes el delegado municipal Carlos Aimasso y el vecinalista Jaime Flores, quienes pusieron de relieve que los diferentes sistemas de captación y conducción del agua han estado funcionando sin inconvenientes durante la ola de calor.
Otro tanto ha ocurrido con el servicio eléctrico, que se ha mantenido estable y sin interrupciones, pese a la altísima demanda derivada del uso de aire acondicionado y de ventiladores de todo tipo por parte los perlenses, que se enfrentan a brazo partido con las contingencias climáticas que impone el calor, que no le da tregua al Valle.
No se debe olvidar que Las Perlas, salvo en chacras de las afueras, el arbolado está lejos de alcanzar una masa gravitante y prima, en cambio, en amplios espacios, un componente desértico muy significativo.
Aimasso indicó que un camión cisterna se encarga de llevar agua potable a aquellos hogares que no tienen ni siquiera aprovisionamiento a través de bombas, entre los que figura la mayor parte del barrio Río Sol y también partes acotadas de Costa Esperanza y sectores de Nacidos y Criados y La Ruca.
El vehículo carga 30.000 litros de agua y arranca su actividad a las 6 de la mañana, cuando se aprovisiona en una boca de suministro del EPAS neuquino. Su labor se extiende hasta las 19 y asiste a los beneficiarios tres veces a la semana.
El funcionario puso de relieve, además, que se está cumpliendo como se tiene diagramado el riego de calles, que se concreta dos veces al día, por la mañana y por la tarde. También se está atento, con Edersa, a que el suministro eléctrico no tenga complicaciones. Todavía hay pronosticados algunos días de fuertes calores, por lo que no se puede bajar la guardia.