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Lo esperan con los brazos abiertos

Miguel Ángel Barcos inicia hoy un viaje a Europa, donde concretará una gira por Italia y Bélgica que tendrá una duración de alrededor de un mes. Su nuevo CD, “Impronta”, tendrá su presentación oficial.
El pianista cuenta con el auspicio de la Embajada de la República Argentina y la Organización URMA, América Latina para el Arte.
 
Pisa, Siena, Génova, Lecce y Roma en Italia, Bruselas en Bélgica están preparando sus escenarios para recibir al pianista, sinónimo de tango y talento, Miguel Ángel Barcos.
La gira del músico será también la oportunidad para presentar el nuevo trabajo CD, “Impronta”, donde se podrá recorrer las obras de los maestros que marcaron la carrera de Barcos.
Los espectáculos que ofrecerá el pianista en Europa cuentan con el auspicio de la Embajada de la República Argentina en Italia y la Organización URMA, América Latina en el Arte, cuya sede se encuentra en Pisa.
Unos de los hitos durante la gira serán las presentaciones que Barcos realizará durante la semana de mayo, que lo verán lucirse en los escenarios del teatro San Luis Gonzaga (Pontedécimo, Génova), el auditorio Palazzo Rosso (Vía Nuevo, Génova) y Palazzo Ducale, donde también ofrecerá el espectáculo “La Poesía del Tango” (Génova).
 
Expectativas
“Voy a estar alrededor de un mes afuera. Lo más importante va a ser lo de Génova, porque –muchos argentinos no lo saben- se festeja la fecha patria argentina”, adelantó Barcos. “Porque desde ese puerto salieron muchos barcos con inmigrantes hacia acá. Hay una fecha en la que se hace un concierto de gala y me toca tocar el concierto del Bicentenario allá”, detalló el pianista, quien enfatizó su emoción por la oportunidad venidera.
Para Barcos realizar un viaje por Italia presentando sus canciones es como llegar a su segunda casa. Con ese país lo une un lazo muy fuerte, a través del amor a su madre, quien es oriunda de esa nación.
También su arte es la llave que le abre los caminos. “Cuando uno llega como músico, automáticamente se abren las puertas de la emoción”, relató Barcos. “A uno le puede gustar o no, pero el público que asiste a los conciertos puede ser más fervoroso o no, pero si va es porque quiere sentir música”, afirmó el pianista.
 
Emociones
“En el caso de Italia, yo puedo llegar a explicar las cosas a media lengua. Pero cuando uno va a otros países, donde no cuenta con el idioma, lo que queda es la emoción. Es una cosa muy mágica, porque la música es una lengua universal”, dijo Barcos.
El pianista hizo un repaso de las cosas que unen a todos los seres humanos tal como un amor no correspondido. “Todos los pueblos lloran por amor, eso es algo muy lindo. Entonces uno se concentra en la atención de igualar las emociones, ahí se encuentra el desafío”, señaló Barcos.
“La música no necesita de palabras. Y también se dan casos como los de Edith Piaf, no muchos comprenden el francés argot, pero igual se emocionan”, ejemplificó.
 
Homenaje
Barcos aprovechará su gira para compartir con su público alguno de los temas que integrarán su reciente trabajo “Impronta”, que saldría a la calle en agosto. La placa contiene composiciones creadas por aquellos que se constituyeron en guía del desarrollo artístico del pianista.
Entre los elegidos se encontrará Tití Rossi, Amando Portier, José Lonbertella y Daniel Sánchez. Sobre éste último, el pianista refirió: “Toco un tema de Sánchez, que se llama ‘Después te explico’, que es muy gracioso porque quién no tiene un “después te explico” en su vida. Es un bals muy bonito. Considero a Daniel un maestro, porque su aporte para lo que yo hago es muy importante”.
La producción llevó cinco meses de trabajo y cuenta con la participación de varios invitados.
 
Pasión oculta
A pesar de que la agenda que Barcos exhibe es apretada, todavía se da algunos permisos para continuar indagando en su creatividad. Por eso, cuando el tango se lo permite, dedica su tiempo a la redacción de un libro autobiográfico en el que buscará recorrer su camino artístico vinculado a los hechos históricos del dos por cuatro.
El libro es un ejercicio que desafía al propio Barcos, quien admite tener cierta “vergüenza” a la hora de mostrar lo que su pluma deja plasmado un en papel en blanco.