La ría de San Antonio, un mar pacífico
Las Grutas.- La ría que penetra por la zona norte del ejido urbano de San Antonio Oeste se convirtió ya en sus orígenes en un lugar clave para el movimiento económico de toda la zona.
En su ribera se construyeron los primeros muelles donde ingresaba la mercadería que llegaba en barcos desde otras latitudes para abastecer a la población, mientras que también fue la puerta de salida de lanas, cueros y carnes que provenían de establecimientos rurales de la Línea Sur de la provincia. Incluso en la actualidad funciona a pleno el remozado muelle de pescadores, donde recalan los barcos que capturan pescados y mariscos del golfo San Matías.
Pero además el brazo de mar, que los lugareños llaman desde siempre “la Marea”, es el sitio preferido para el esparcimiento y aplacar las jornadas de calor.
A lo largo de su margen se han habilitado varios balnearios que se destacan por sus aguas mansas, con olas suaves incluso en días de viento.
Una de las playas más visitadas es “Los Tamariscos”, denominado así porque hay un bosquecito de esa especie que brinda una sombra prodigiosa, donde la gente suele guarecerse para mitigar los rayos del sol. Hay decenas de sombrillas artesanales, con techo de juncos y fijas al suelo, y en su franja de arena suelen disputarse partidos de fútbol, vóley y rugby. Además se proyecta instalar un parador para la próxima temporada.
Algo más al este, pasando los barcos abandonados y el muelle pesquero, aparece otro balneario conocido como el del “barrio Ferroviario”, por estar situado frente a un conjunto de pintorescas casas construidas para los trabajadores del tren. Entre ellas está la que ocupó durante un tiempo el ingeniero Guido Jacobacci, quien dirigió la obra vial hasta Bariloche, declarada monumento histórico.
Desde ese sector de la costa se puede observar el arribo y partida de los buques, y el trabajo que realizan marineros y operarios.
Cerca está el “Lago Artificial”, que es una hondonada algo más amplia que una manzana donde ingresa el agua de mar a través de una compuerta. Tiene una pequeña playita y un puente que conecta a una isla. Lo construyó el municipio hace algunos años. En verano concurren los chicos de la colonia de vacaciones que organiza la comuna, y el resto del año lo utiliza una escuela de remo.
Siguiendo por la línea costera se llega al “Arbolito de Salas”, que cuenta con parrillas e iluminación, por lo que es muy frecuentado por las noches. Luego está “Punta Verde”, casi en el ingreso a la bahía que da el nombre a la ciudad. Es un sector amplio, con sombrillas y un parador que ofrece bebidas y comidas típicas.
Como en toda la zona, el comportamiento del mar define el paisaje. En pleamar luce un enorme espejo de agua, y en baja queda una enorme extensión de arena húmeda.







