Era candidato, terminó como el Titanic
Cipolletti quedó lejos de vivir un año positivo en el 2014. Apartado velozmente de los objetivos y con un presupuesto importante, el despido de Domingo Perilli y el paso veloz de Arnaldo Sialle por el banco de suplentes sintetizan doce meses realmente malos.
La oportunidad de volver a la B Nacional se hizo pedazos en el último semestre. El principio del fin fue el todavía recordado escándalo en el Luis Maiolino, en medio de un clásico que ganaba transitoriamente ante el Deportivo Roca y marcó para siempre al club y a uno de sus mejores jugadores de los últimos tiempos: Marcos Lamolla.
La gravedad de aquella noche del 15 de octubre no fue la única página violenta en torno a un plantel albinegro en el mismo año calendario. Aunque con matices diferentes, la partida del Argentino A 2013/2014, en mayo, también tuvo su tinte extradeportivo ante Tiro Federal.
El bochornoso comportamiento de los rosarinos en La Visera (victoria de Cipo por 2 a 0) actuó de preámbulo para la revancha seis días después en el barrio Ludueña de la ciudad santafesina. La tempranera expulsión de Damián Jara (por un codazo) encendió el fósforo sobre el bidón de nafta y de poco sirvió para hacer valer la ventaja sacada en los primeros 90 minutos del playoff.
Entre rezongos, reclamos al árbitro Santiago Ascenzi y apretadas rosarinas a la prensa del Alto Valle que viajó a Rosario para ser testigos de esos calientes 90 minutos, se esfumó otra chance deportiva.
Sin embargo, la comunión de los dirigentes con Perilli facilitó la rápida renovación y las noticias de reestructuración en el fútbol argentino llevaron a las partes a trabajar con velocidad para armar el mejor equipo.
Triste adiós
El 23 de junio comenzó la preparación para la última campaña. Con rivales patagónicos y una marcada renovación de futbolista, OPS volvió a pensar en Cipolletti como apuesta deportiva y en base a billetes aseguró tranquilidad financiera y mejoró condiciones de trabajo, pero terminó estremeciendo al vestuario. Primero con el desembarco de Roberto Saporitti, poco claro desde el primer día, sin carátula que sostuviera la convivencia entre dos técnicos vigentes, pero que contó con la aceptación de Perilli.
La subcomisión también sufrió los coletazos de aquella relación quebrada a los 20 días de iniciarse, después de un frustrante ensayo formal ante Villa Mitre en La Visera.
El ex jugador de primera división fue quitado de funciones a pedido del cuerpo técnico, pero el principal sponsor tomó nota y guardó su carta más fuerte.
Sin un gran rendimiento colectivo ni individual, comenzó a rodar la pelota el 24 de agosto. La agónica victoria sobre Independiente de Neuquén como local le dio un inicio lógico a la campaña.
El debutante Belgrano de Santa Rosa sacudió las estanterías albinegras una semana después. El 2 a 1, pero en contra que sufrió el equipo en La Pampa retumbó justo en la previa al esperado clásico en casa contra el Deportivo Roca.
Allí, con tribunas repletas y una recaudación récord en la tercera fecha, el gol de Fernando Fernández terminó por desnudar al proyecto.
Sin respaldo de la firma que otorgaría tranquilidad en el camino hacia la segunda división, Perilli comenzó a dejar su cargo en una ronda de cafés servidos en un céntrico hotel esa misma noche.
A las 24 horas, entre versiones y desmentidas, le terminaron comunicando su adiós, precipitado para muchos, anunciado para otros conocedores de las internas.
Hasta hoy, las voces oficiales aseguran que el rápido desembargo del oneroso Arnaldo Sialle a Cipo no fue solventado ni sugerido por OPS.
Con sus métodos, ubicados al otro extremo a las formas del hijo de la casa que terminó siendo echado, el hacedor de los ascensos de Independiente Rivadavia, Talleres de Córdoba y Brown de Madryn buscó evitar el hundimiento del Titanic.
Los resultados, por todos conocidos, mandaron al candidato de todos de vacaciones en noviembre y la espera se hará eterna hasta fines de marzo, cuando está previsto el inicio de un nuevo año deportivo con exigencias mayúsculas y para el cual se acaba de designar como conductor a Ricardo Pancaldo.
Llega el momento de Pancaldo
Luego de muchos mercados de pases en los que su nombre sonó como posible técnico de Cipolletti para el Federal A, el 2015 le dará finalmente la oportunidad al santafesino Ricardo Pancaldo, quien ya dirigió a los rionegrinos Cruz del Sur de Bariloche y Deportivo Roca.
Desde marzo se iniciará el nuevo desafío con un plantel renovado y refuerzos que todavía no se contrataron, pero comenzarían a llegar en los próximos días.
Al menos en el inicio del nuevo ciclo hay un marcado interés directivo por potenciar nuevas camadas de jugadores, darle rodaje a la primera división que se consagró en el Clausura de la Confluencia y también a la tercera. La partida de Bruno Weisser, histórico delantero albinegro en el ascenso, sirve para ilustrar el fin de una era local. Todo es expectativa desde este momento por La Visera.
Es intención de la actual subcomisión encontrar en el cuarto entrenador contratado el camino al éxito por el que tanto trabajaron. El nombre de Pancaldo se suma a los de Rogger Morales, Domingo Perilli y Arnaldo Sialle en esa búsqueda permanente por encontrar la senda hacia la B Nacional.
Por lo pronto, la pretemporada está previsto iniciarse el primero de marzo hacia la primera fecha que todavía no tiene fecha oficial, pero se especula que será para fines de marzo por la definición del Federal B que aún no se terminó.
Tampoco el Consejo Federal ha confirmado el sistema de disputa ni la cantidad de ascensos y descensos que se pondrán en juego, aunque todos los caminos conducen a un único premio máximo debido a la intención nacional de retornar lo más rápido posible a categorías menos pobladas de equipos después de un segundo semestre de ensueño en el 2014 para aquellos que lucharon años con la posibilidad de mudarse de división.
Debutante finalista e histórico campeón
A nivel doméstico, el año futbolero de Cipolletti tuvo un balance de extremos con el debut de Pollolín en certámenes federados en todas las categorías y la consagración número 27 del Albinegro en la primera división.
Fue el retorno de la ciudad a las cuatro instituciones. San Martín y Pillmatun tuvieron continuidad y así se fueron animando los enfrentamientos ciudadanos que en divisiones inferiores se repiten hasta el hartazgo.
Justamente, en la pirámide hacia las categorías mayores, el balance no terminó siendo positivo. En la primera mitad, el Albinegro gritó campeón en quinta, la Academia lo hizo en séptima.
Suena a poco si encima se agrega la columna del Clausura, donde los gritos locales no existieron en ninguna, más allá de la grata revelación de Pollolín en octava, cayendo en la final por penales ante Roca, quien hoy impone condiciones.
La última parte del 2014 quedó marcada por la vuelta olímpica que San Martín dio en tercera. Para Los Leones se trató de un hecho trascendente y el desafío de mantener esa muy buena base para alimentar a la primera con pasos lentos, pero certeros.
Cipo, en tanto, ratificó el empuje de sus jóvenes en primera división más allá del cambio de técnico a mitad de camino, cuando Herny Homann pasó a ser ayudante de campo en el Federal A. Sandro Alegría lo condujo a la obtención del campeonato. Hoy se nombra a muchos como la base del próximo Federal A.







