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El Dakar de Busin duró 53 kilómetros

A poco de iniciar la segunda etapa, la moto del cipoleño dijo basta tras salirse de ruta. Un incendio la dejó afuera de todo.

Con la mejor estructura alrededor suyo, el argentino no tuvo suerte en su cuarta incursión por el rally más duro del mundo.
 
No sonaba a conformismo. Terminar un nuevo Dakar, a pesar de haber llegado a ver la bandera a cuadros en las tres ediciones previas, seguía siendo el objetivo de máxima para Pablo Busin, quien ayer debió abandonar en el kilómetro 40 de la segunda etapa.
Pisco será un recuerdo imborrable en la mente del cipoleño que llegó a Perú con la mejor estructura y logística de todos sus años en el rally más duro del mundo; sin embargo, se vio sorprendido por las circunstancias.
La tierra del altiplano no tuvo contemplaciones. La hoja de ruta de esta nueva carrera por Sudamérica ha sido de lo más parecido a los Dakar africanos y, particularmente a la altura en que Busin se salió de pista, fueron varios los que despotricaron contra sus GPS.
La amargura del rionegrino superó todo. Un principio de incendio en la Honda 450 provocó graves daños mecánicos que hicieron imposible continuar. Quedaban por completar 402 kilómetros para terminar el día al momento de los problemas y fue entonces cuando el autor del libro “No te detengas” tuvo que enterrar todo el esfuerzo previo.
En su estadística del cuarto Dakar personal quedó el registro de 65º lugar en la clasificación del primer día (especial de 13 km) que significó el mejor andar dentro de su equipo by Elf y las importantes pérdidas materiales ante este revés deportivo.
A través de las redes sociales y en declaraciones radiales al medio Campeones, el portador del Nº 71 dijo sentirse “vacío, frustrado por no haber podido hacer nada”.
Los fierros marcaron su pronto camino de retorno junto a su soporte regional y esperar que pase el tiempo para conocer cuáles serán sus intenciones para el 2014, considerando que la prueba se mantendrá en este Continente.
 
Gran estructura
Busin había logrado una gran estructura para este año, la mejor desde 2010 cuando irrumpió por primera vez en un Dakar con un presupuesto que hoy suena irrisorio.
De la mano de Elf, Total-Boca Juniors y Corven, la moto Honda respetaba la asistencia de Mecasystem, uno de los tops entre los vehículos de dos ruedas.
Un yerro en la navegación y el posterior fuego en pleno desierto peruano decretaron el final, provocando también la caída de una fuente de ingreso para la cruzada a favor de Lalcec y su lucha contra el cáncer de mama. Por eso el color rosado en la indumentaria y el casco del cipoleño y todos sus compañeros de equipo.

La carrera sigue en Perú

Para hoy, en la 3ª etapa del Rally Dakar, los pilotos tienen otra hoja totalmente peruana de 343 kilómetros de extensión, 100 de los cuales serán de enlace desde Pisco, encontrando su desenlace en Nazca.
Ayer fue un día largo para los corredores, en el que se pudo ver realmente quiénes se irán perfilando para tener protagonismo en las motos, autos, camiones y cuatriciclos, a pesar que aún falta mucho.
El grupo de las motos, donde debió abandonar Pablo Busin, fue dominado por el español que conduce una Husqvarna Joan Barreda. El francés Stephane Peterhansel se impuso entre los autos dejando a tope nuevamente a los Mini Coopers, mientras que Ivecco, en manos del holandés Gerard De Rooy, dio señales de querer repetir en la presente competencia dentro de los camiones.
Marcos Patronelli volvió a poner en el tapete el apellido de su familia entre los cuatriciclos. Pese a que su hermano Alejandro no compite en esta oportunidad, la marca Yamaha continúa bien representada, al igual que Argentina en este inicio.
Todas la voces han coincidido en que Perú significó un notable cambio de exigencia en la navegación, lo cual ha puesto intenso el desafío Dakar desde los primeros kilómetros, casi no hubo introducción a lo más duro del rally.