Decomisan 4.437 kilos de carne, pollos y lácteos
Personal del área de Abasto del Municipio secuestró una cuantiosa mercadería alimentaria que transportaba un camión de gran porte para un supermercado local y para un establecimiento de San Carlos de Bariloche.
El control se concretó el sábado, pero se dio a conocer ayer al trascender la gran cantidad de productos involucrados.
En concreto, se retuvieron 2.850 kilos de carnes rojas y blancas (pollos); 1.437 kilos de chacinados y embutidos como chorizos, morcillas y salames; 150 kilos de lácteos; 142 litros de jugos; y 85 kilos de grasa bovina y porcina. Además, se confiscaron cantidades significativas de pastas frescas y tapas para empanadas.
El procedimiento se concretó sin oposición del transportista, que no dudó en dejar toda la mercadería en Cipolletti sin seguir para Bariloche, que era su último destino.
El titular de Comercio municipal, Roberto Bichara, explicó que el cargamento había perdido la cadena de frío, lo que había empezado a afectar a los alimentos, volviéndolos peligrosos para su ingestión humana.
Los inspectores comprobaron que la temperatura exterior de los productos rondaba los 18 grados centígrados, en tanto que la interior, medida convenientemente, era de 16º.
La situación no dejaba lugar a dudas. Las carnes rojas no pueden ser transportadas a más de 4º en tanto que los pollos a no más de 2º. Un persistente olor desagradable delataba también que estos alimentos no estaban en condiciones de consumirse.
Sin embargo, parte de la mercadería fue puesta a disposición de la Asociación Protectora de Animales (Apra), que trabaja en el mantenimiento de los más de 400 perros de la guardería canina que tiene el Municipio en la zona de la Isla Jordán.
Los perros, mejor preparados biológicamente para la ingesta de alimentos que no están frescos, accederán así a productos que de otra forma deberían ser destruidos e incinerados.
Precisamente, los lácteos y los jugos tuvieron que ser dados de baja, sometiéndoselos a un proceso llamado de desnaturalización por el cual se los neutraliza con agua y lavandina antes de deshacerse de ellos.
Al parecer, la caída de la cadena de frío se habría ocasionado por un desperfecto del sistema refrigerador del rodado. La empresa a la que pertenece el vehículo, que provenía de Buenos Aires, tendrá que pagar una multa a la comuna y, eventualmente, debería hacerse cargo de los perjuicios por la pérdida de la mercadería.
En el caso particular de la grasa decomisada, se conoció que no presentaba los certificados de rigor.
Bichara enfatizó que el personal de su sector redoblará los controles y fiscalizaciones de alimentos, teniendo en cuenta, entre otras cosas, que a esta altura del año se multiplica el consumo de determinados productos estacionales. Así, se vigilará con celo que los chivos y corderos que se introducen en la ciudad cumplan con todos los requisitos establecidos en materia bromatológica y en la normativa del transporte.







